sábado, 8 de octubre de 2011

I Gran Fondó(n) de Forna!!

¿Y esta carrera?, ¿de dónde ha salido?.

Tranquil@, yo te cuento...Te pongo en antecedentes. Forna es una localidad situada a unos 10 kilómetros de Oliva y a la que creo que habría que mejorarle los accesos. Ante la posibilidad que el MOPU me dé una pala, un saco de cemento y un nivel, no ahondaré en el tema.

Para participar en esta carrera había que hacer un trámite previo: inscribirse. E inscribirse no a ésta sino a una prueba tapadera: Botamarges, con sus 63 kilometrines y su desnivel de tropecientos metros pa'rriba y otros tantos pa'l otro lado. Lo hice. Por tanto, cuasidoné los 35 claveles requeridos.

La carrera salía a las 6. A las 3.45 en pie. A las 4.15 con mi chandal, mis gafas de sol (no puestas, obvio)...zas, control de alcoholemia. "Voy a una carrera, sí, a las 6, en Forna". Menuda pinta de poligonero tienes, sopla!!, pensó el agente. 0.0

Con la alegría de saber que me puse leche en el desayuno y no cointreau me dirijo a Forna. 6 pavos de autopista y 18 semáforos en Oliva me planto allí. A trotar a por el dorsal. Interesante...y tanto, va a ser el momento en que mejor me encuentre de la carrera. Eso, claro, no lo sabía...

A la salida. Unas palabras con Verena, con Luciano -fenomenal UTMB el suyo- y con Raúl -sí, el chico que si se cae delante mío otra vez, se levanta solo...sin rencores y tal-. Les explico mi objetivo: llegar. Bengala. Salida. Asfalto. 5'22. 140 pulsaciones. Lo estimado. Tranquilo con mi faro de coche. Por momentos, me da la sensación que al primero le tengo que iluminar un poquillo y todo. Más asfalto en el segundo kilómetro con alguna cuestecilla: 6'25. 140...Las cosas van bien salvo por una cosa...pienso que llevo 2 y me quedan 61. Pensamiento, para qué engañarnos, no muy bueno. Añado, a título ilustrativo, que es en esta parte en la que cogeré las 153 pulsaciones...lo máximo en la carrera!!!.

Tampoco me pasan muchos. Tienen 60 kilómetros para hacerlo. Bueno, llega la pista de tierra. Para arriba, además. Camino. Subiendo no iba a correr nada. Primero porque ése era el plan. Segundo, porque no podía (nimiedades). Aquí sí, yo ando...pero todos andan más rápido. Y todos es todos. Y todas. Sigo a mi bola. Llegan los kilómetros a 11, 12, 13 minutos...no les doy importancia. A las pulsaciones sí...134, 128, 115, 112, 100!!!. ¿Estoy en una carrera o estoy buscando setas?. Viva el estrés!!.

Bueno, ya me iré cogiendo luego. Las sensaciones siguen muy guays: frío, desgana, apatía (esto no es nuevo, lo llevo de serie), sueño...Bueno, se acaba la subida. Un tramito de bajada. Troto, avituallamiento y senda. Parón. Seguimos caminando...más senda. Ahora pista. Ahora las luces vienen hacía mí. Por aquí no es. Añadimos una nueva sensación: perdido. Volvemos a buscar las cintas que marcan la carrera. Son varios los momentos que miro el gps y pienso..."llevo 5 (o X) kilómetros...en 5 (o X) más estaría en el coche". Pero nada, seguimos para adelante. Amanece. Sigo con frío.

Cogemos una nueva senda y aquí la sensación es de menor pesadez. Bajamos hacia Villalonga. En el grupo en que voy se comenta que detrás no viene nadie. Vuelven, con fuerza, los pensamientos ésos de volverme a casa. Necesito, solo, una excusa. Llega la senda de bajada, el grupo camina y yo troto. Me embalo: 127 pulsaciones!!. Avituallamiento. Un plátano y a seguir. Más bajada. Más trote. Ahora llega un tramo llano de asfalto. No me apetece correr. Y si me vuelvo??...

Ahora cogemos una pista. Una recta eterna. Llana. Sin correr. No vaya a ser que me despeine. Cambio de pose corredor (si la tuve) a pose excursionista, vamos, andando con las manos enganchadas a los tirantes del camel. Echo de menos unos prismáticos y una cantimplora (incompatible con el camel, lo sé). Llegamos al Serpis. Bonito río que da para chistes acerca de ir al baño y tal. Pasamos por unas tuberías con unas mallas tipo puente colgante. Parece, más bien, una gimkana, pero bueno...Y ahí, ahí aparece, ante mí: la excusa!!.

Hay que atravesar con unas maderas con una anchura de metro y medio o así, -no sé, soy malo midiendo cuando no me apetece medir- de ancho una especie de acequia de no más de 4 metros de largo sin apoyabrazos ni nada -voy listo si dependo de mi envidiable equilibrio-. Y todos han pasado, pues me cercicoro que no hay corredores pidiendo auxilio ni inconscientes por ahí abajo. De todos modos, no me gusta ese puente. Me vuelvo.

Así que con estos 15 kilómetros, declaro inaugurado el I Gran Fondo de Forna. No me proclamo ganador, pues mira, por vergüenza.

El track es éste (incluye la vuelta a Forna por parte del camino de ida) y el perfil:




sábado, 1 de octubre de 2011

A menos de dos meses para las elecciones: Bota...Marges!!

Demostración de la merdé de teoría de la dualidad espacio-tiempo, que consiste en que uno no puede estar en dos sitios a la misma hora. Por tanto, esta mañana, cuando me levantaba a las 10 para aprovechar la mañana (risas) ya sabía que no podría ser de la partida, a 400 kilómetros de distancia (unos cuatro días y medio corriendo, al cambio), de la Cavalls de Vent. De hecho, igual el Kilian estaría ya casi acabándola...

Otra inscripción que regalo. ¿Quién dijo crisis? Ays...

Entre bostezo y bostezo, vamos, a las doce ya, llegué a la conclusión que esto no se produciría la próxima semana. O sea, que los organizadores del Botamarges se tendrán que ganar el dinero de mi inscripción. Les ha tocado la china. Pobrets. A ésa voy!!.

El entrenamiento ha sido muy similar a la F-J, esto es, una subida a Rebalsadores, otra al Alt del Pi (con sus respectivas paradas para coger todo el aire que me dejé subiéndolas) y hasta tres entrenes llanos acumulando unos 20 kilómetros.

Con dos salidas más -no de las de la disco, eh??, aunque igual las prefiero...bueno, que me pierdo- creo que estaré para ganar. Con tres, iré sobreentrenado. Pero seremos humildes y diremos que el objetivo es llegar blablabla*.

Por cierto, felicitar a Raimundo -que no lee esto!!- por el pedazo de carrerón que se marcó en la F-J, perdiéndose y todo...Ole!!

*Si Luciano hace dos vueltas, el objetivo es que no me doble ;)




sábado, 24 de septiembre de 2011

Soy una oenegé oeoeoé...

+ Fondeguilla - Javalambre: no salido. Ya ves, no me apetece pasar frío en Javalambre, la posibilidad de lluvia o el riesgo de encontrarme el satelitucho ése que se cae en mitad de la senda y tener que volverme a mitad de travesía...o eso, o falta de motivación.

+ Cavalls de Vent: no salido. Falta una semana, pero con la experiencia de Madrid...me di cuenta que me apetecía superpoco (= nada) hacer otra panzada de kilómetros -de coche-, otra corriendo -y llorando en el paso de claveles- más la vuelta...y menos aún la gracia inevitable de la autopista. El problemilla de las inscripciones de cuatro o cinco meses antes...

+ Botamarges: no salido??. Pues no te sé decir...

A este paso los organizadores, cuando vean mi nombre en las listas, pueden aumentar en una plaza el número de inscritos de estrangis...porque saben que no voy a ir!!!.

Mientras, iré perfilando mi forma física...los 9 kilómetros preparatorios de la F-J del pasado domingo, a 5:20 y 180 pulsaciones no terminan de darme buena espina. Y no te cuento el coronar el Alt del Pi y quedarme 20 minutos a la sombra tras el repetidor -generalmente, el niño más grandote de la clase-.

Y lo peor no es eso...es que voy ahora a apuntarme al Maratón, pufffff.

martes, 23 de agosto de 2011

Repechillos pirenaícos: hoy el Tourmalet y el Aubisque

Sin prolegómenos, ya estamos en St Marie Campán. ¿Sin prolegómenos? Pues sí, no voy a andarme con historias de un bonito día blablabla cuando la etapa del día consiste en aparcar...y empezar a subir. No estamos para malgastar fuerzas (de hecho, por momentos pienso si pasaría algo si aparcara en La Mongie...), así que tampoco hay mucho que contar.

Subir, subir...pero poquito, eh, no te vayas a pensar. En St Marie Campán, pequeño pueblo del Pirineo francés, comienzan tres ilustres ascensos: la Hourquette d'Acinzan, Aspin y el repechillo que nos ocupa. Tourmalet, le llaman.

Y tampoco es para tanto. Los cuatro primeros kilómetros, con una mountainbaik se hacen a 16 o 17 por hora. Eso es ligeramente engañoso. De hecho todo el puerto no es así. Lástima. En el quinto kilómetro, los postes indicativos del desnivel que hay en estos puertos míticos -turismo ciclista...bien desarrollado, un aplauso- ya nos informan de un 7%. Luego ya será un 8%...

Por momentos, esto empieza a parecer el IPC cuando la llegada del Euro. Los kilómetros pasan no muy rápido que digamos, de 6 a 7 minutos, pero tampoco vamos a andarnos con florituras. Recuerdo brevemente la última vez que subí un puerto con los últimos diez kilómetros por encima del 8%. Y tan brevemente, porque no lo he hecho nunca. Así que el objetivo del ascenso será tratar de hacerlo sin ahogarnos (importante) y sin pasar del tercerpiñónconelplatomediano.

Así que la subida del Tourma se resume en cuatro kilómetros de jijijaja y trece de aymemuero. De esos trece, la primera mitad son por tramo arbolado que, además de alguna sombrilla, te evita la desmoralización de ver lo que queda. Esto da igual, en los famosos postes te pone la distancia hasta coronar así que...Mientras, por otra parte, cuando la cosa se despeja, aparecen los kilometrines al 10%. Como aquí no hay árboles, el ingeniero que hizo la carretera decidió poner unas galerías antiavalanchas para dar sombra a los ciclistas. Qué tío más enrollado!!. Por su parte, para que la gente aquí no se distrajera viendo lo que quedaba, el granjero decidió soltar a todas las cabezas de ganado que tenía, así que nos encontramos, en un kilómetro al 10% teniendo que atravesar un grupo de unas 25/30 vaquitas con sus cuernos y tal.

Por momentos, esto parece el Grand Prix. Sin la Obregón. Lo cual, unido a que no llueve ni hace frío ya es suficiente. No pido nada más. Atravesamos, como digo, literal, el pelotón de vacas -del que creo que se descolgaba el Cavendish ése ya...- y nos plantamos en La Mongie osea. La Mongie osea es una estación de esquí a unos cuatro kilómetros de coronar el puerto. Según las ganas que uno tenga, este es buen lugar para aparcar, subir cuatro kilómetros, apuntarse el Tourma y volver. Yo, estoooo...yo eso ni lo pensé, ehhhh.

Los últimos cuatro kilómetros se mueven por el 9% y el 10%. Así que con no caerme de la bici voy servido. Aquí sí que se ve lo que queda. Y, créeme, a veces piensas que si vas con el ritmo cogido merece más la pena mirar el paisaje a derecha o izquierda -maravilloso, por cierto- que al frente. Y ya no te digo nada al frente y arriba. Deja, deja. Lo bueno es que el ritmete que cogí abajo del todo se mantiene y que ninguna de las vacas me cogió rueda.

Pues nada, mira, que ahora aparece pintado en el suelo un 500...y un 300...y un 100 antes de una curva a izquierdas donde, la aglomeración de gente parada (estoy en España??) te hace pensar que esto se ha acabado. En efecto, 17 kilómetros después, tras 105 minutos subiendo la misma montaña con una bici aparece, ante nosotros, majestuoso...el Col du Tourmalet.



Tras las fotitos y Cocacola de rigor. Bajada a Luz St Saveur...media hora bajando sin pedalear. Tienen mérito los locos que se tiran a 100 por hora por ahí con esas ruedas tan finitas...Bueno, ahora la cosa consiste en terminar de reventarnos subiendo Luz-Ardiden. Lamentablemente, no encuentro el desvío...De verdad, no lo vi. Que sí, que no tenía ganas de subir...pero no lo vi.

Así que, muy apesadumbrado, seguí bajando sin pedalear...y seguí...y seguí...Uy, el desvío a Cauterets. Va, vamos a subir ahí, que me suena que hay alguna subida, que sino el perfil de la etapa queda muy light. Así que eso, cogemos el desvío a Cauterets y para arriba. Este no es puerto mítico. Tan solo hay un 10K pintado en verde en la carretera que muy hábilmente deduzco que son los kilómetros pendientes. CSI L'Horta. La subida a Cauterets -pueblo- es sencilla, sencillísima...lo que le hace bonita, con su murito separando la carretera del riachuelo...los kilómetros pasan y la dureza no aparece. Se salva un desnivel pero casi sin querer. Vemos Cauterets, muy cuco él. La cosa sigue hacia arriba en el Pont d'Espagne...pero eso suena a duro...así que para bajo.

Volvemos por el mismo camino y ahora a coger dirección Lourdes. Luá en francés. Sí, es Luá en francés porque, siguiendo las indicaciones de Lourdes, me como la D-13 (agua, pensarás), que es la carretera que debía coger para seguir la etapa. En su lugar, acabo a la entrada de una autovía con una bici con la que no puedo ir. Toca, por tanto, pedir ayuda. Y se la pediré a dos francesitos ciclistas que solo saben francés. Me veo, llorando y subiendo nuevamente todo lo bajado. Incluso la media hora sin pedalear del Tourmalet (al cambio...un año, más o menos, snif). No sé muy bien cómo, nos entendemos y el francés me acompaña a la carretera correcta. Todo recto me dice en perfecto francés...y aparezco en Lourdes. Uff, uff.

Y como esto es muy largo y aun quedan los kilómetros en que reventé y tal, pasamos de Lourdes a Bagneres de Bigorre, de ahí a Campán y luego a St Marie. Uy, aquí aparqué. A casa!!!

Aquí está el track...y éste es el perfil.


Y después del peñazo que he soltado con lo del Tourmalet; el domingo, en Laruns, se hacía la Volta a Peu al Aubisque. Otra montañita del Tour. 18,700 kmos para salvar un poquito de desnivel.

Como no corro desde Albalat y no hago más de 10 kilómetros desde...Peñalara (oeoeoeo). Saldremos traquilitos con el pulsómetro marcando el ritmo. Tampoco hará mucha falta. Estoy reventado de inicio así que no creo que vaya más rápido de las 150 pulsaciones que marca. De hecho, juraría que no pasé de las 160...

El trote es cómodo. Y como es cómodo, es lento. Así que nos estabilizamos entre los 6.45 y 7.45 el kilómetro según la pendiente esté entre el 5, el 6, el 7 y el 8%...Y así iremos hasta el kilómetro 12. En ese avituallamiento, que los dan en vaso y claro, antes de mancharme toca caminar y beber bien...que sino luego hay que lavar un maillot sudado y tal (ejem ejem)...bueno, en ese avituallamiento, la orden de trotar no la acatan las piernas. Señores, hasta aquí llegamos.

Por tanto, entramos en la última fase de la carrera alternando trote con caminar a pasos largos (de hecho, a más de uno que corría le pasé caminando...). Los kilómetros pasan de 8.20 a 8.50 -además, clavados- pero, como excusa, diré que sirven como alivio muscular. Mierdaexcusa, lo sé, pero es lo primero que se me ha ocurrido...

Por cierto, los dos kilómetros tras el paso por Gourrotte, por la ladera de la montaña, sencillamente impresionantes. Impresionante que veas que todavía has de llegar allí (tras unas pocas palmadas en la mejilla, me reaniman y sigo...) e impresionante el contemplar el paisaje que nos ofrecía esta zona del Pirineo. Luego, otro par de kilómetros de éstos que ya se ven los autobuses arriba nos indican que esto se acaba. Y como quiero que se acabe pronto, troto. Y como quieres dejar de leer, llego a meta y sonrío.


Otro año, nos podían subir en autobús y bajar corriendo, no sé...por probar a ver. El track es éste:
Y por la tarde, como aún habían ganas, a subir con la bicifrenada ésa que llevaba al Balneario de Panticosa...

jueves, 18 de agosto de 2011

Día D: Operación Tourmalet...

...y llueve!!!.

Así que, por tarjetas rojas para el madrí en la Supercopa, díganos cosas que hacer en Bielsa cuando llueve como, por ejemplo, no mojarse. 1,2,3, responda otra vez: no mojarse, escribir algo de estos días hasta que te hagas con algún taller de bicis para que te miren el pedalier que hace ruido, no mojarse....meeeeeeeeeeeeec, respuesta repetida. Pues dos rojas para el madrí.

Por tanto, hasta que se haga la hora, resumo brevemente este par de salidas y en paz. Y brevemente porque a ti no te apetece leer mucho, ni a mí escribir.

Primero va la de la bici porque he puesto primero la foto de la de la bici, la hice antes en el tiempo y, no sé, porque me apetece. Saliendo de Aragnouet y con nubes bajas -que se ven desde la salida del túnel de Bielsa- , 20 kilómetros de descenso para llegar hasta Arreau. Hablo de estos pueblecitos como de un Picassent o Chiva de la vida, supercotidianos, vamos. En Arreau empieza la subidita al Aspin, con sus 12 kilómetros al 6,7%. Tan diferente de los puentes de la autovía que tan bien entreno...

La subidita se hace al tran-trán. Vamos, con mi selecto entrenamiento montañero y la mountainbaik, tampoco voy a hacer demostraciones. Ayuda el hecho que, como en el día de Fondeguilla, las nubes bajas ayudan a no ver del todo lo que queda de subida. Pedalada a pedalada coronamos. Amplio reportaje fotográfico con la excusa de tomar aire y nos tiramos a Poyelle (como el que comía esyinacas). Sorteamos una vaca, vamos, que la evitamos...que sino parecía un concurso de Puleva. Una cocacola y a subir el Hourquette d'Ancizan (9,6 kmos al 7,7%).

Aquí ya no hay nubes ni nada parecido. Así que podemos disfrutar de la subida, contemplando las verdes praderas, la amplia vegetación....y el camino por donde hay que ir. Y luego, además, tienen el detalle de ponerte un kilometrín de descenso para coger aire...y tener que subir luego ese desnivel bajado, mecawen!!. Una vez coronado. Otro descansillo y a disfrutar de las vistas. Estamos cerca de 1600 metros y se ve el valle por el que iniciamos la etapilla. Muy cuco él. Muy abajo, también.

Bajamos. Bajo contento y feliz...porque esta parte es mucho más dura que por la que he subido. Con esta alegría y tal llegamos abajo. Ahora solo hay que volver a subir los 20 kilometros iniciales de descenso. Viva, yuhu. Tampoco son una subida brutal pero, creo yo, causarán algo de daño...y sino tiempo al tiempo.

A kilómetro y medio de Aragnouet, a nuestra derecha sale la carretera del Cap de Long y la reserva natural de Neouvielle. La intención es llegar al Lac d'Aumar. Van 75 kilómetros ya, son las 2ymedia y el sol está espléndido ahí arriba, contento, luciendo con total alegría. Abajo, en una carretera en la que las sombras dan a cualquier lado menos al asfalto...estoy yo. Como mucho son 16 kilómetros y estamos a 1200 metros de desnivel ya. Atendiendo a mis métodos profesionales de entrenamiento, no tengo ni idea de la altura a la que está el Lac d'Aumar...pero espero que no pase de los 2000.

Empieza, por tanto, la subida más patética que han observado en estos parajes las atónitas vacas, cabras y demás animalicos del entorno. Se junta el mix sol-pendiente-jose y os podéis imaginar el resultado. Tras unas cuantas curvas de herradura, rectas que no tienen nada que envidiarle y demás penurias, llegamos a un cruce: Cap de Long recto, reserva a la derecha...ni rastro del Lac d'Aumar. Pues nada, a lo seguro, al Cap de Long. Estamos a 1900metros y las vistas del Lac d'Oredon, a nuestra derecha merecen -bueno, eso creo- el sufrimiento que llevo encima. Un par de senderistas que bajan -si subieran yo creo que me adelantarían...- me dicen en un perfecto francés que no entiendo que Cap de Long es la presa que veo allá arriba (aydiosmío, ahí!!!) y que el Lac d'Aumar estaba en dirección a la reserva (empiezo a hacer palmas con las orejas).

Nada, tiramos más para arriba. La referencia es la pantoja...uy, digo, la presa (p*t*presa, por momentos). Está un poco alta, sí. Y la pendiente sigue sin dar tregua. Y en el momento que la da, a poco menos de un kilómetro, aparece una sucesión de curvas de herradura que ni te lo cuento porque, mira, me canso otra vez y paso. Arriba, eso sí -y a casi 2200 metros- descanso merecido, bicicleteando por la presa, disfrutando del paisaje de la cantidad de agua...Y ahora queda el final...¿Subimos al Lac d'Aumar?.

Nada, nada, vamos para abajo, y en el desvío lo pensamos. Desvío. 1900 metros. El laguito de las narices no estará a más de 2200. Va, venga, vamos a hacerlo que sino luego queda el sentimiento ése de "pude y no lo hice"...bajamos un poquito -así mola más, porque luego hay que subir otro montón, pufff-, llegamos a la barrera de entrada y la francesita de la puerta me dice que puedo pasar y tal. Si me cobran, me vuelvo y todos contentos...pero no.

Le pregunto a una matrícula española y me dice que son 5 kilómetros. No tengo ni idea de cómo los hice sin parar. Creo que la barra de energía estaba en rojo intenso. Curvas de herradura hay pocas...así que todo el desnivel se supera a través de rectas. Largas rectas. Eternas rectas. Coñazo de rectas. El paisaje, eso sí, muy bonito. El Lac d'Oredon nuevamente ahí abajo. ¿Qué me ha hecho para verle siempre desde tan arriba?...mientras busco la respuesta, otro senderista me dice 800 metros. Vamos, media hora. Y, por fin, llanura, tranquilidad, agua...Bienvenido al Lac d'Aumar!!. Foto!!. Y sí, ha merecido la pena todo. Más que nada porque lo que queda es la bajada, que sino...




El track está aquí y perfil tan facilón es esto


Y el miércoles tocaba senderismo, sí. Al Balcón de Pineta.

Ahora sí, seré breve. Palabra. 12.00. Para ir al balcón hay que seguir las indicaciones del Lago Marboré. 4h30 desde el punto de información del parking del Parador (+-1200 metros). Sendereamos para arriba...al principio rodeado de frondosa vegetación que da una sombra que se agradece cuando, a los dos kilómetros, ésta desaparece. Mcwen. Un cartelito (1600) nos marca las Cascadas del Cinca. Como es la una y no sé con qué ganas voy...miro las cascaditas y me aseguro hacer algo. Son una pasada. Cuánta agua!! Y todo el tiempo!!. Insisto...cuánta agua!!

Perdone, ¿para ir al balcón?...pues unas cinco horas. Vale, referencia no válida. Gracias, pero no me sirve. A éste le caí mal o algo...pero bueno, me indica más o menos dónde está. Sí, ahí arriba. Pues detrás. Ufff. Primera subida por montaña desde la gracia ésa de Peñalara. Me noto bastante cómodo subiendo y a cada uno que baja le pregunto cuánto queda. Dos horas. Pasa media hora. Dos horas. Paro en un riachuelillo (+-2000) a eso de las dos. Dos horas...según lo visto, si bajas de Pineta y te preguntan, has de decir dos horas. O cinco si estás muy abajo.

Ese riachuelillo es el mejor para hacer una paradita a almorzar y recuperar fuerzas. Cuando veo que me quiero quedar a dormir allí -no más de cinco minutillos-...me levanto y reanudo la marcha. ¿Cuánto queda?...40 minutos!!. Sí, sí...40 minutos!!. Me dice 40 minutos!!. Así que no le creo y sigo...quedan dos horas. Eso sí, me comenta que la altitud del Balcón es sobre los 2600...y estoy ya a 2200. Y que, ya que he subido, me acerque a ver el Marboré. Sigamos. Queda ahora la parte del sueño, esto es, mucha zeta seguida...Mirando al frente y sin ganas de mirar abajo. Pese a subir a 2500 metros, la senda, bien marcada por montones de piedrecitas, no ofrece riesgos reseñables más que la ladera y tal...pero hay que ser muy torpe para caerse por ahí. ¿Torpe?...Bueno, estando por aquí yo...

Y se llega arriba y las vistas del valle son una pasada. Y la visión del Monte Perdido, lo mismo. Y su glaciar, increíble. Tengo que ver glaciares más a menudo...son espectaculares. El Lago Marboré, tras un kilómetro de sendero que pica ligeramente hacia arriba, es un dignísimo final a la travesía.


Y ahora a bajar...pero sin correr. Pues sí, en 4h30' subes...y bajas ;)

Y el track es éste (el perfil paso un poco de ponerlo, que no sé cómo se pone abajo ;)...pero es todo para arriba y luego todo para abajo)

sábado, 16 de julio de 2011

Operación Tourmalet!!

Después de sondear la oferta de carreras y ver que ninguna se adapta a mis especiales condiciones de vago, he decidido que el objetivo de agosto sea uno de estar sentado. Y tomando el aire. Y sin cubatas. En efecto, el título te tiene que haber ayudado un poquito para saber por dónde van los tiros...toca subir el Tourmalet!!!.

Y subirlo en bici. Y sin pararme. Bueno, si me hago mucho pís, igual sí. Teniendo en cuenta que es un puerto de categoría especial en el Tour, que son 23 kilómetros de subida -desde Campán- con 1455 metros de desnivel (una Moleta pero menos inclinada) y que las últimas salidas en bici hechas con puertos son Calicanto (en abril o mayo) y Almedíjar+Eslida (el año pasado) la cosa pinta que el día de antes tocará cenar solomillo, sí.

Así que...ahí van los datos:

Etapa: Lourdes - Tourmalet (por La Mongie) - Luz Ardiden - Lourdes. La llegada a Lourdes promete ser emocionante, sobretodo para los allí congregados...qué imagen se van a llevar, pufff.

Longitud: 128 kmos (GTP+18).

Día y hora: uno de agosto. Uno es indeterminado, eh. Y la hora, pues por la mañana. Para tratar de llegar antes que anochezca.

Alojamiento: ni idea. Cualquier apartamentucho en la zona de Bielsa y tal.

Y va, mañana empiezo a entrenar...

lunes, 27 de junio de 2011

Gran Trail Peñalara: el día más largo...

Mientras una pléyade de madrileños se dirigían a lugares de costa donde pasar fresquitos este fin de semana, un ignorante valencianillo se dirigía a plena sierra madrileña a pasar penurias. Porque eso de salir de Navacerrada, dar una vuelta de 110 kilómetros y volver a Navacerrada, no tiene que ser muy saludable. Y si las recomendaciones de la moza del tiempo se resumían en...id por la sombra, ni te cuento.

A las 4.30 del sábado suena el despertador. Música celestial. Ufff. A las 5.15 en Navacerrada. Un poco de fresquito, dorsal, chip, preparar trastos, blablabla. 6.30: campo de fútbol. Salida. Con la cara adormecida aún no soy consciente de dónde me he metido. Bueno, sí, estoy a mitad de grupo. Salida por asfalto y pista. Para que el grupo se estire. Los 4 primeros kms salen por debajo de 30'. Mis cálculos se limitan a 5km/h (o 12'/km)...vamos sacando, por tanto, un cuarto de hora de ventaja a mi tiempo estimado...pues no es tan dura la carrera ésta ;p.

Desvío. Adiós pista. Hola senda. Adiós trote. Hola pendiente. Primero suavecita. Luego menos. Luego, ufff. Desaparece la vegetación y aparece la piedra suelta. Vamos cómodos. El sol no aprieta y no nos quejamos mucho. Ya tendremos tiempo para hacerlo...A nuestra izquierda, impresionante, la Bola del Mundo. Estamos altillos ya. A nuestra derecha...más subida. Mecawen. Al tran tran, alcanzamos la Maliciosa (2.227). 10 kilómetros para casi dos horas. Bajemos.

Nos ponemos la camiseta del Almería y bajamos. Al principio un poco técnico y también con un poco de pendiente. Aseguramos que queda un poquillo por delante todavía. Da tiempo, eso sí, para echar algún vistacillo al paisaje. Bonito, sí. El descenso nos lleva al avituallamiento y vamos bastante enteros.

Como si te estuvieras rascando la nariz y le preguntaras a Massiel que a qué se dedica. Canto Cochino, te diría. Pues eso, nos encontramos en el avituallamiento del mismo nombre. El chiste es tan pésimo que, ante la posibilidad que se me ocurra otro de idéntica calaña, la cámara se me va a mojar. ¿Mensaje divino?. Adiós reportaje fotográfico. Hola peso inservible. Nos dirigimos ahora al Collado de la Dehesilla. Una senda con frondosa vegetación que te impide correr. Lástima. E incluso guiarte...c*ñ*, nos hemos perdido. El de delante se referencia con un pedrolo que había que coger y nos devuelve al camino correcto. Pues mira, igual te dejo que vayas delante todo el rato lalalala. Llegamos al Collado (k22) en poco menos de 4 horas. Seguimos con unos 25 minutos de adelanto oeoe.

Bajamos. Bajada pestosa por la misma vegetación de antes. Trotamos. Pisteamos. Atravesamos una manada de toros y vacas. Camiseta naranja, gorra roja. Mejor paso con los dientes apretados, sí. Hoya de San Blas. Avituallamiento. Aquí, viendo a la gente, se nota que el calor empieza a pasar factura. Por cierto, los avituallamientos son de lujo y l@s voluntari@s...son lo mejor de la carrera, sin duda. Un 10 para ellos.

A la Morcuera. Siguiente paso de montaña. Comenzamos con pista, cómoda, incluso en algún tramo se trota. Vaya subida más sencilla. No desconfío...troto. Senda a la izquierda. Caminemos. Pista. Trotemos. Esta subida tiene truco, ¿no?. Faltan dos kilómetros para coronar. El gran PepeCarroll nos desvela el truco. Subid por ahí. Media horita para dos kilómetros. A la última rampa, sí, la que subimos a la unaymedia le da el sol. Pero no mucho, ehhhh. Aquí ya empiezo a pensar que esta carrera no la voy a acabar. Aún quedan 72 kilómetros!!.

Avituallamiento. Plátano, isotónica, más plátano, más isotónica. Análisis de daños: molestias en el tendón de Aquiles (bueno, es mío, pero se llama así) izquierdo, en la planta del pie y un poco de peristeri derecho, ligero cansancio muscular y una pequeña sensación de bochorno. Vamos me duele todo. No, todo no, pensarás...pues sí, que se me olvida nombrar las rozaduras.

Ahora nos vienen 600 metros de desnivel hasta el siguiente control, así que volvemos a la marcha. El trote es lastimero, pero los kilómetros caen de 6 a 10 minutillos. Ahora, además, nos toca la batalla psicológica. Pasamos por el paraje de las Presillas. Es un río donde la gente se baña y toma el sol. Y se tiran en bomba. Y dices, uffff, eso tiene que refrescar. De la morena que estaba tomando el sol...bueno, de ésa no digo nada. Mejor. Luego, el río se convierte en piscina. Parece que hacen cola para entrar. Nene, nene, deja de mirar el agua y sigue a lo tuyo, que estás en una carrera...puffffff. Avituallamiento del Puente del Perdón. K52, 9horas 24minutos...sacamos una hora al tiempo estimado (oeoeoe).

Nos lo tomamos con pausa, bocadillito de jamón, más plátano, más Aquarius...Sigamos. Llegamos a Rascafría. En plena ola de calor, no le pillo la gracia al nombre, pero bueno. Menuda vista de Peñalara. Majestuoso. Y j*d*damente alto. Y ahí hay que ir. La cámara va!!. Foto. El zoom no. Cachis. Nos encontramos ahora en los 15 kilómetros decisivos de la carrera. Se suben consecutivamente el Reventón -bonito nombre- y Peñalara. Ahí arriba estarás en el 69 y como no podrás quedarte a vivir, te tocará bajar a La Granja (k78) y de ahí has de llegar a meta. Por narices, vamos.

Pero bueno, volvamos a la comodidad y a la placidez de mi kilómetro 57. Mira que bien voy. Foto.


Alcanzo a un corredor. Ánimo. Pasan 300 metros y me paro. ¿Dónde están las fuerzas?, ¿dónde están las ganas?...de repente, dejo de caminar con ritmo pausado, pero ritmo y paso a alternar tramos detenido a otro con paso errático con los brazos en jarra. En una subida donde se podría, incluso, trotar -dicho en caliente, ehhhhh- estoy marcando unos bonitos parciales de más de 20', 23 e, incluso, hasta 26'...hora y 10 minutos para 3 kilómetros. El Reventón no es el puerto...el Reventón soy yo!!!. Recibo ánimos pero me siento en una piedra, eso sí, a la sombra, que estoy cansado pero (muy) tonto no soy. Veo que es mala zona para que me recoja un taxi.

K58, esto se acaba. Quedan 52 kilómetros. Me cuesta horrores caminar sin parar. El sol está ahí arriba, todavía, sin una miserable nube que se le acerque. ¿El aire?, vamos, por ése ni pregunto. Y habría que subir Peñalara y noséquémás...que yo me apunto a las carreras, pero estudiar perfiles...como que no. Siento que mi exquisito sistema de entrenamiento para carreras como ésta no es válido. Suena insistentemente la palabra fracaso o, más bien, decepción. Mientras tanto, la senda se torna pista. Oropareceyplatanoes. No, otro tipo de pista. Total, la cámara no se puede joer más...

Y en la pista camino y no paro, y los kilómetros bajan a 18. Oe. Y de 18 pasan a 16. Oeoe. Y de 16 pasa a 13. Oeoeoe. Y si este cuerpo es mío, que me den las instrucciones, que no lo entiendo. Y llegamos al avituallamiento del Reventón. K62. Algo más de doce horas. La hora de ventaja me la he comido en esta subida.

Nuevamente el paisaje es desolador. Gente que lo deja. Calambres, pajarones...Yo me recupero. Me pego dos tragos de cocacola que...rápidamente me los dejo ahí. Puah. Menuda forma de recuperar, pienso. ¿Qué queda?. Hay visión directa de Peñalara y aquí no he venido a una fiesta (esas palabras las tengo marcadas para los ultra, está claro). Jose, hacemos una cosa...vamos a intentar llegar a Peñalara y luego seguimos negociando. Acepto conmigo mismo.

Se viene también un chico que ha pasado por lo mismo que yo subiendo el Josentón...digo, el Reventón. De repente, me vuelvo a ver bien, cómodo subiendo. Joer, es que va ya hasta el zoom de la cámara. Otra cosa es que tenga ganas de volcar las fotos de la tarjeta...que va a ser que no. El chaval no me lo va a perdonar, pero voy trotando con comodidad. Hago marcha...Bonito Peñalara. Lo que no es bonito es que, desde lo alto del Reventón, haya que subir y bajar dos colladitos que solo hacen que aumentar el desnivel...pufff. Nuevo control. Me explican lo que queda hasta Peñalara. Demasiado bonito lo pinta, mola. Después de estar más fuera que dentro, todo me parece bonito...Puah.

Bonita laguna. Bonito desnivel. Ahora sí, empezamos con los bloques que dan lugar al paso de Claveles. Había oído hablar de él. Pero no de la voluntaria. Estoy por volver y decirle que esto no es la carretera asfaltada que me había pintado...o que yo había querido oir. Ahora ya tengo dudas. Bonito canchal. Bonito patio a la derecha, bonito patio a la izquierda. Bonita piedra a la que agarrarse. Bonito kilómetro de 29minutos. Bonita vista de Peñalara!!.

Son las 9ycuarto, aún bajaremos un trozo de día y todo. Merdé. El tendón. Los bloques, además, me reactivan la molestia -que ya creía olvidada- del tendón. Molesta al trotar. Toca bajar caminando. La bajada, además, técnica. Viva. Cogemos los frontales, la luz trasera. Y, pese a que recomiendan ir en grupo, me lanzo a la Granja solo. Caminando, pero lanzado. K79. Del tiempo ya me he olvidado. Después de lo sufrido, el objetivo pasa a ser llegar. Y estamos en la Granja...y en la Granja hay que llegar sí o sí.

Cenamos otro bocadillito. Los voluntarios aquí son de once o doce o de mil, directamente. La gente arreándose cañitas en las terrazas y otros...otros camino de la Casa de la Pesca, siguiente control. Partiendo hacia allí, me juntaré con Eliseo. Ya es de noche cerrada, vamos, son las doce...y espera una pequeña travesía de 30 kilómetros hasta meta. Y aquí la compañía, se agradece. Mientras vamos charrando, van pasando los kilómetros a buena marcha, de 12 a 14 minutos...y vamos buscando las cintas. En este tramo más de una duda nos saldrá por la excesiva distancia entre las mismas. Que sí, que no hay pérdida...pero por momentos dudamos si nos las hemos saltado. Problema de ir dos...que ya mirará el otro ;p. Finalmente, llegamos a la conclusión que eso lo debió marcar uno al que no le dejaron correr. Blablabla...Casa de la Pesca. K90.

Ahora queda una subida un poco fuerte, nos dice una voluntaria. Una subida un poco fuerte. Una subida un poco fuerte...esas palabras retumban en mi cabeza cada vez que me acuerdo de la subida a la Fuenfría. Doy gracias que no nos definió ninguna subida como muy dura...sino, todavía estaría allí. Con casi 100 kilómetros encima, de noche y tal, igual la visión de está un poco sesgada pero aquella pista, ufffff, aquella pista...¿para que sirve?. Sí, para meter trails por Peñalara está bastante bien...no sé, no quiero pensar, me quedo con la duda. Esta vez el recorrido está bien marcado, de modo que levantas la mirada para ver lo que queda...y ahí está, una marca de reflectante en un pino allá, superarriba. Y cuando llegas y levantas la mirada, otro pino a tomar por saco. Cíclico. Así, por lo menos, 15 pinos...y cada cual más alto. Y ahora una luz. La Fuenfría. K94. 100 metros de desnivel y llegamos a Navacerrada...puerto, cachis.

Ligero subebaja el que nos lleva hasta el siguiente control. Siguen pasando los kilómetros y aparece un problema nuevo...el sueño. Primera frase: son las 4ymedia... Ahora mismo, vamos camino de las 4ymedia y...Eliseo dice que le cuente cualquier cosa. Le cuento el acertijo de las monjas, el del triatlón...De paso, cogemos a un par. Merdé, uno del par...es chica (oeoe) y Eliseo, para demostrar que es el más fuerte de los dos, cambia el ritmo. K98, nuevamente reventado. Avituallamiento de Navacerrada. K101.

Se me olvida preguntar si puedo bajar por la carretera. Mejor sigamos el camino marcado, sííí, ése que coge la pista que lleva a la Bola del Mundo, sííí, que mola mucho más, sííí...larga vida a la ironía. Soy un lastre, un peso muerto. Camino, pero sin mucha convicción. Llegar, llego, pero ahora sí que sí, estoy para pocas demostraciones. Ni una, precisando. Senda de subida que nos llevará a otra de bajada -peligrosa por su piedra suelta y por ser de noche- hacia la pista de la Barranca (y ezo que ej???...los 5 primeros kilómetros...vamos, pista y asfalto y meta oeoe). Bajamos con cuidado, que no es plan de estropearlo todo ahora. Llegamos a la pista.

¿Podríamos llegar antes de las 24 horas? Si es todo pista, igual...merdé, hay que coger sendero. Empezamos el sendero y...Eliseo se va de morros. Puffffff. Le ayudo a levantarse pero el golpe ha sido terrible. Molestias en el hombro y la rodilla, con un vendaje de una lesión anterior, le sale la sangre. Correr no corremos ya, le molesta. Pues andamos. Mira que hemos pasado tramos y tramos fastidiados...en fin, no le damos más vueltas. Seguimos. Pista, más pista. Seguimos. Asfalto. Rotonda. Asfalto. Navacerrada. Otro corredor. Demostración de quitarle el polvo a las esquinas. Campo de fútbol. Meta. ¿Dónde está la gente?...Aplausos. Miguel Ríos y su bienvenidos de fondo...brazos en alto. 24 horas y media ( o así, no me acuerdo). Medallita de recuerdo. Sensaciones de recuerdo. Mágicas.

Y ahora tocaría hacer valoraciones. Lo primero es que la colaboración de los voluntarios se merece lo máximo. Auténticos ídolos. Dan ganas de llegar de control a control solo por como te tratan. Lo segundo es que, a la labor de los voluntarios, se le une un recorrido que no puede dejar a nadie indiferente, muy equilibrado con tramos de pista y senda. Lo excesivamente técnico del paso de Claveles...no opino, soy un cagao y tal. Además, los últimos 30 kmos tan solo cuentan con una subida un poco fuerte...vamos, que no llegas a la Granja pensando en que queda lo peor...sino que llegas a la Granja con sensaciones que terminas. Lo tercero es que creo que se pasaron con el calor ;p.

Y ya, a título personal, tan solo me queda dedicar esta carrera, ésta sí, a alguien que sé que me ha echado una mano, especialmente en el Reventón; porque si ahí hubiera estado solo, lo habría dejado, pero como no lo estaba, me ayudó para seguir, llegar y contar estas vivencias tan particulares. Gracias por esta noche tan estrellada. Un beso, Irene.

Por último, hoy no hay track que el gps se volvió gilipossas y el trailrunner ése no vuelca los datos bien...