...Y cuando digo acabado, me refiero tanto a la carrera como a mí. Ay.
Y luego va eso de contar qué tal te ha ido. Y, sobretodo, a quién se lo dices. Porque si le comentas a alguien ajeno al mundillo que has estado un día entero (menos unos minutillos) para, saliendo de Albocásser, dar una vuelta de 118 kms...que te conduce de nuevo a Albocásser (aquí seguro que no entienden la finalidad ;p), con ampollas los últimos 30, con un chaparrón de ésos que hasta las ranas llevaban chubasquero y los uitos recalentados desde la cuarta hora...pues es posible que te califique con un piropo que va desde perotúestástonto a definitivamentetuestástonto.
Y, si se lo dices a alguien que sí que sabe de qué va esto, pues te dirá, resumiendo, oletusuevos (sí, los recalentaos), generalmente acompañado del estáscomounacabra. Nótese que esto me lo estoy diciendo a mí mismo para subirme la moral y tal ;p. Lo primero, claro; lo segundo lo tengo asumido.
Con el mal sabor del abandono en Agua-dalest (UTMDA), Albocásser y su Trail Maestrat Extrem era la elegida -había pocas alternativas, lo sé- para comprobar si esto de las carreritas de más de 100 kilómetros eran factibles para un menda como yo o, sin embargo, era como los cuartos de la Champions para un madridista, o sea, algo imposible.
De la salida hasta que como macarrones como si fueran los últimos...
Así que con esa presión y un entrenamiento reducido a la Volta al Terme de Fondeguilla, nos plantamos en la salida. Foto. A las 10. En aemet.es se pronostica un 90% de posibilidades de lluvia. Por tanto, el sol es de escándalo. Ya lloverá cuatro párrafos más tarde. Pum. Salida. Primeros tramos bastante corribles así que aprovechemos. Seguro que luego hay ratos para andar...

A la altura del kilómetro 2 se va a producir la mayor novedad de la carrera y ésta es que...voy a correr en grupo!!!. Tras la salida cañón, empieza a pasarme gente y gente y gente...hasta que Javi y el argentino Raimundo (el Gringo), que iban a hacer la carrera juntos, me cazan. Donde caben dos, caben tres. Gracias Ikea. Así que vamos rodando los primeros kilómetros hasta que el 10 (Villar de Canes) lo pasamos en poco más de una hora. Y eso que son las 11. Y eso que hace sol. Me huelo que toda no va a ser así, por tanto, mejor cojamos tiempo para el colchón. Por si acaso, más que nada...
Pero bueno, esto es una carrera de montaña...así que va siendo hora de subir algo, ¿no?. Busquemos el Pla del Sabate. Si os parece bien, bien y sino, pues nada, es lo que hay ;p. La subida que nos lleva allí es cómoda y bonita. ¿Bonita?, ¿te quedan más de 100 kmos y una subida es bonita?...ay, deja que me explique, y es que es una subida muy diferente a las que nos solemos encontrar en las carreras y es que esta subida va por la ladera y no es el típico ascenso al muro de turno. Una vez arriba...llamada de teléfono. "joselillu, ¿vienes a comer?". "Ay, no puedo, estoy corriendo...". En efecto, para evitar comentarios como los de las primeras líneas en casa...se me olvidó avisar de la carrerita. Un lapsus. Ya ves.
Una vez coronado, toca bajar y buscar el primer avituallamiento. Merdé. Estoy seco. Después de la virgen de Lago (Mapoma), aquí se nos aparece la generosidad en forma de persona con un vecino que nos deja una mesa, unos vasos de plástico y un par de garrafas. Gracias, buen hombre. Repostamos un poquito y bajamos. Nos plantamos en el avituallamiento y a comer como si fuera una boda. Vamos bien de tiempo y estamos ya en el 25. Entre pitos y flautas, sé que pasamos con una vista espectacular del Penyagolosa, como solo me acuerdo que hacía sol y que en la foto no salía del todo mal, pues nada, lo digo aquí que debió ser sobre el k18 o 20. Foto.

Buscamos la Serra en Segures sin temor que se me lleve el viento. Otra cosa no, pero comer he comido bien. Miramos el cielo...y el cielo azul se empieza a grisear (toma palabra). ¿90% de lluvia?. Igual aciertan...Ascenso por pista, coronamos y bajada por pista a buscar el barranco. En el kmo 32, a la entrada del barranco se produce un momento clave de la carrera. El trío, se convierte en cuarteto con Eloy. Foto. Juntos estaremos...uffff, un montón de horas. De momento, la primera será por el barranco. 8 kilómetros de barranco. Y parte de la segunda también. Ahí es nada. Sale el tema de las botineras y de si Messi no es feliz en el Barça. El Gringo empieza a no caerme bien ;p. Lo del novio de la peluquera, sí, ése que mea sentado...ves, tiene gracia. De todos modos, el barranco es monótono (sí, aburrido de c*j*n*s) y complicado de correr...así que lo caminamos. ¿Qué no sabéis de que hablo?...normal, ni nosotros mismos lo sabíamos. Sigamos

El barranco sigue siendo aburrido. Pongamos música. Al cielo gris le empiezan a acompañar bonitos truenos. A continuación, un poco de agua. Luego, mucha más. Así que el grupo se enfunda los chubasqueros. Yo, por mi parte, empiezo a andar como un vaquero (uffff, que dolor). Hasta Ares, la lluvia será una más. Pasamos, por tanto, a ser cinco (ja ja ja).
Tras una parte final de barranco con lluvia torrencial -y aun quedan ochenta kms- empieza una subida impresionante que nos conducirá a Culla. Las vistas son espectaculares y las nubes bajas las hacen más impresionantes. Estoy tan emocionado con abandonar el barranco, que los seiscientos y pico metros de desnivel a los que nos enfrentamos los considero una bendición. Foto. En poco más de 50' nos plantamos arriba. Ahora buscaremos Culla. Son casi las 5. Argentina ya gana 1-0. Uno del grupo está contento. Los otros, cansados. Merendamos.

Nos dirigimos ahora a Benassal. No sé qué rima sale de Benassal y pardal que alguna chica siente vergüenza ajena y todo. Esa chica es Visi, la que convertirá el cuarteto en quinteto. Sí, esa chica es la que nos dejará en Ares (kmo 65) y en el avituallamiento del 70 ya nos meterá 20 minutos. Creo que debimos meter Axe en la bolsa de la ropa que recogíamos en Ares. Obviamente, le comentamos si a su respectivo le hace mear sentado. Se rie y no nos pega. Ah, finalmente, los de Maradona ganaron. También nos preguntamos la relación por la que Javi se pone a echar un pis y aparecen dos mujeres. Superpoderes, parece.
Bueno, he mezclado en el párrafo anterior no se cuantos pueblos, kilómetros y avituallamientos. Lo importante es que, coronando la Masia la Mola, me pierdo. Soy un torpe y me pierdo. Sin necesidad de Lobatón, cojo el camino y, un poquito más adelante, me reencuentro con mis compis. Llegamos a Ares. Pueblo muy bonito y que merece la pena visitar...como todos los de la carrera. Foto. Resulta que las corredoras de Mapoma-Fondeguilla son de Vilafranca. "Hay muchos abandonos, ¿cómo estás?". "Voy joio, pero contento, bueno, contento no voy"... Reconozco que camino de Ares paso una crisis bastante interesante. Quiero comer macarrones ahg ahg ahg. Llevamos once horas. Van 65 kms.

Desde que me como los macarrones, hasta que me da por llegar a meta oeoeoeoe
Como macarrones, ahg ahg. Me cambio los calcetines. Cojo el térmico. El Xufero (Paco) me deja vaselina (gracias) que los problemas de rozadura son bastante interesantes. Un cafetito. Sale Visi. Quedamos 4. Salen los otros tres. Quedo yo. Pienso en dejarles que hagan marcha y yo ir a mi bola. Al rato, viéndoles caminar, troto un poquito para unirme a ellos. Si veo que no me recupero del mal rato camino de Ares, les dejaré que hagan marcha...De momento, vamos juntos. De paso, aprovecho y hago una llamadita: "si mamá, te acuerdas lo de la carrera de esta mañana...pues sigo en ella. Sí, y espero acabar mañana...". Desheredado, claro.
En nada se hará de noche. Esta segunda parte del Trail la haremos en plan senderista. Correr correremos nada, así que andar, andaremos todo. Vamos, plan senderista estricto. El siguiente avituallamiento sólido está en Catí, kmo 92. Un puñado de horas por delante. Aquí me hace gracia la forma en que está marcado un sendero. Para evitar confusiones, el sendero lo marcan con dos cintas y la pista, para impedir pasar por ahí, con una vaca. Si tienes uitos (que envidia), pasas.
En el tramo nocturno, ser cuatro nos va a venir bien...más que nada para buscar las cintas que nos marcan el camino. Hay cruces en los que no sabemos por donde hay que tirar, así que Javi mira para allá, Eloy por allí, el gringo por acá y yo, yo redacto ;p...Afortunadamente, no tendremos ninguna pérdida. Dejando atrás Ares y la senda de la vaca, buscaremos La Llecua, un poblado abandonado -parece-. Antes, una subida bestial que yo agradezco hacerla de noche...porque no se ve lo que queda. Lo malo es que tampoco se ven las cintas. Otro ay. Eloy saca unas chuches. Foto. Un minuto después, solo queda la bolsa. Bajemos. Van pasando los kilómetros y llegamos a La Llecua. Por ahí, el gps está cargando así que vamos a base de suposiciones de porque kilómetro vamos. El mazazo lo tendremos cuando nos encontramos el 80. Ibamos con la ilusión de no haberlo visto. Bienvenidos al mundo real. Mecawen.

Y nos vamos a ir acercando al momento clave de la prueba: la subida al Balneario de l'Avella(k87). Y va a ser clave porque ahí Eloy va a tener los primeros problemas en el ascenso. Pasitos cortos y no pares. Aquí se empieza a juntar el kilometraje con la hora. Excepto Javi, el resto no ha pasado de los 93 y de las 16 horas...así que nos estamos acercando a un terreno novedoso para la mayoría de nosotros. Una vez arriba, ahora es el Gringo el que pasa por una crisis. Yo voy a ver si me quito una piedra que tengo en la planta del pie. No hay piedra. Uhm...es una ampolla y grande. Bien. Continuemos caminando. En nada estará Catí y su avituallamiento...Mientras, vuela otra bolsa de chuches de Eloy.
El tramo tras el Balneario es ascendente, así que Catí está más lejos de lo inicialmente previsto. Uff. Dolor de piernas para mí. A la ampolla del pie derecho, le acompaña otra en el izquierdo. Poco a poco, vamos cayendo todos. Vaya. Ahora sí, empezamos a bajar a Catí. El Gringo pierde conversación. Un argentino sin conversación??...vamos, que cada cual saque sus conclusiones. Al tiempo, Eloy recuerda vagamente la bajada. La parte final es un auténtico pedregal. Se ve Catí. Llegamos a Catí. Queda solo Tirig y Albocásser. Traducción: quedan 27 kms. A 13,5 km por ampolla. Buen reparto.
K92: Catí. Nos movemos por las 17 horas. En el avituallamiento Eloy se marea. Se tumba. Se levanta. Se sienta. Se marea. Se tumba. El resto nos empezamos a enfriar. Tiene pinta que ahí nos vamos a separar. Dejamos a Eloy, tumbado, que recupere, bien acompañado (ahí había 6 chicas mínimo, así que este párrafo no es necesario que lo lea la churri ;p). Lo importante va a ser que coma y asimile el alimento, que se recupere y se enganche a alguno de los que vienen detrás. Seguimos. Pronto paramos. A 40 metros hay un pub. Entramos y nos llevamos la ovación!!!. Nos sale una chica de Moncada. ¿Qué narices hace una de Moncada en Catí?...¿y eso lo preguntan unos que llevan 90 kmos a las 3 de la mañana con un frontal en la cabeza?. En fin, sigamos.
Paseíto por Catí y rapidito a subir a a la ermita de Sant Vicent. Lo de rapidito es un decir. A mí me frenan las ampollas. Al Gringo, los pies. A Javi...nosotros. Subida por pista. Ya la conversación empieza a escasear. Así que vamos a coronar y bajamos a buscar Tirig. Última villa antes de la meta. Durante la bajada, abandonaremos a Casiopea y el frontal, pues nos empieza a amanecer. Tengo la estúpida manía de, cuando llevo 20 horas seguidas en una carrera, liarme a bostezar y dormirme de pie. 10 minutos malos y recupero el paso. Ahora es Javi el que se duerme (la llevas...). De paso, llegamos al 100 (foto, claro oeoeoeoe) y...cogemos la ronda de tierra hacia Tirig.

En Tirig hay solo tres almas y llevan dorsal. Llevan 103 kilómetros y van a subir a una ermita. Pues nada, se sube. Vamos a andar ahora con exquisiteces y caprichitos...Una vez arriba, pista pista y pista hasta llegar a la rambla (le llamo rambla porque si le llamo barranco, nos da bajón por recordar lo padecido, ay). Allí Javi se va. Se va a desfogar los últimos 5 kilómetros. Pues nada, el lisiado1 y el lisiado2 se quedan con el objetivo de llegar a meta con el mínimo desgaste. Vamos, el mismo objetivo que tenían hace 113 kmos. Uffff, sí, cuando hacia sol ;p. Ufff, sí, cuando podíamos correr. Nos queda un último ascenso por senda. Por tanto, queda terreno para que al Gringo se le reviente una ampolla. Dios. ¿Algo más nos falta?. Sí, cuatro kilómetros. Seguimos. Salimos a la carretera. Vemos lo que queda. Intuímos un foco que es el del polideportivo...y ahí se acaba. Y van 23 horas largas. "Oye Gringo, si apretamos un poquito, bajamos de 24 horas". Subimos un repecho de asfalto, trotamos, apretón de manos a 50 metros. Enhorabuena. Hemos acabado. Oe. Otro oe. Otro más: oe. Oeoeoeoeoeoeeoeoeoe. Camiseta de finisher. Ésta sí que es ganada y sufrida y porque la boda fue la semana pasada, que sino me la pongo y todo...
Y aquí, no sé, habrá que poner alguna foto de la meta o algo, pero es que no la tengo todavía, jo!!! Y la clasificación tampoco. Otro jo. Así que, no sé, pondremos algo acerca de las sensaciones un día después de la llegada...y dos después de la salida.
Atención, reflexión: camino de Tirig íbamos j*d*dos, cansados, con sueño, la mirada perdida -cuando estábamos despiertos, claro...-. Ibamos mal, pero no parábamos. Lo de sufrir internamente lo llevábamos controlado (los elementos externos se controlaron con el chubasquero). Y sabíamos que íbamos mal pero queríamos llegar. Un objetivo que, visto desde fuera, parece una animalada. Tranquil@, lo es, lo sé. Nos preguntábamos que esto, ufff, muy complicado, muy exigente, que ya veríamos si repetíamos o nos centrábamos en las de 65/70 (mariconadas, como veis)...pues hoy, 24 horas después, con las ampollas desinfladas (chincharos!!), el tobillo con un poco de movilidad, un caminar bastante más distinto al de Robocop (vivan mis uitos oeoe) toca empezar a pensar en la siguiente, ¿no?.
P.D: en la salida de una carrera, nunca digas que vas a jubilar a las zapatillas...se pueden vengar ;p. Ay.
P.D (2): tanta carrera y tanta leches y se me olvida agradecer al C.M.Desnivell el pedazo de carrera que nos han ofrecido, con unos avituallamientos que eran una pasada (había más marcha en el puesto de Catí que en el pub de al lado), con buenas caras pese a la que caía en Culla...gracias, por tanto, a todos los que han hecho posible que hayamos podido disfrutar de este día (así, literal) de montaña por el Alt Maestrat. Y, por supuesto, agradecer el detalle de dejarme ser de la partida pese a que el plazo estaba cerrado.