sábado, 25 de mayo de 2013

Volta a un cachín del Terme de Fondeguilla

Y la salida era a las seis. Y me desperté a las cuatro. Y me puse las zapatillas que tocaba. Y llegué con tiempo a por el dorsal. Y ya llegué más justo a la salida. Todo no puede ser, ya ves. Y salí del final...porque si llegas a las seismenosdos (=4) pues eso, es lo que pasa. Y mientras esperaba a que el teléfono cogiera la señal, dijeron...pum. Por cierto, estamos en Fondeguilla, en su encantadora Volta al Terme (34 kms y tropecientosmil metros de desnivel para un término que llanito, llanito...no es)

Y cuando conseguí guardarlo en el bolsillo del pantalón ya iba el último. Y último iba en la CSP. Peligrosa tendencia, sí. Y dije, c*ñ*, qué crónica más c^j*nuda me va a salir. Todo muy épico y tal. Y la bajada era por asfalto. Y a diez metros de pillar el tapón del muro la rodilla dijo que ella también quería su parte de la historia.

Si estaba bien. El jueves hice ocho. No me puede molestar en el dos. Es matemáticamente imposible. Bueno, ahora con la nueva ley del Wert igual sí. Y subimos el muro. Y no se quejó. Y trotábamos. Y la rodilla ponía mala cara (esto te lo dejo a tu imaginación). Y subíamos. Y ahora nada. Y trotábamos. Y se quejaba algo. Y coronamos.

Y bajando molestaba. Y quedaba un mundo. Y un avituallamiento, pues me pone un agua doble. Y volvemos a subir. Y se queja menos (sube, sube que a mí me da la risa...ya te mosquearé bajando). Y me empiezo a oler el final. Hasta corro en las subidas. Y cuando, por fin, estoy a 30 metros del culo de la Manoli. Bueno, y del resto del cuerpo, empieza una bajada.

Pisada 1: molesta, pisada 2: molesta, pisada 3: molesta...adiós Manoli, adiós. Adiós todos, adiós.

Siete kilómetros, solo siete. Ahora mismo, la rodilla a la que maltraté en la CSP no me deja hacer más. Y como le debo una de hace dos semanas...esta vez sí, descansará.

(jijiji, lo que no sabe son las etapas en bici que le esperan, jijiji)

Ah, que me vayan apuntando para la trigésimotercera (814 puntos en apalabrados) edición, que voy :)

Gracias a los voluntarios que se pegaron una carrera para darme la camiseta que no me había ganado. Bueno, ahí está. Detallazo, sí :)

domingo, 12 de mayo de 2013

CSP115: la carrerita del día que el barça ganó la liga, resumiendo

Ya llegó el 11 de mayo: el día que se celebraba la MiM -con sus 63 kilómetros- y la CSP115 -con sus 118- que enlazaban la Universidad Jaume I de Castellón y Sant Joan de Penya-Golosa. Ahí arriba. A las seis de la mañana se dará el inicio a ambas carreras, que son el objetivo de mucha gente, así que en las horas previas se observa allá por donde mires tensión, ganas,  nerviosismo...

No, un momento, en todos los lugares no. En Catarroja, hay un iluminado que corre en la CSP115 que se despierta a las 5.05. Es el mismo iluminado que había quedado con Isaac a las 3.50. Los números, por momentos, no cuadran. Al final va a resultar que se ha dormido ligeramente el muchacho. Como Isaac no ha tenido a bien esperarle una hora y cuarto -ya ves...- llega el momento de centrarse. Esto es. Saber dónde c*j*nes está la salida y esas cosas. Isaac, ya en Castellón, me indica CV10, salida 18. Fácil. Solo que el tiempo corre. Me pongo unas zapatillas, cojo trastos, una bolsa de palmeras y vamos a intentar llegar. No sé muy bien dónde, pero vamos.

Respetando los límites de velocidad establecidos, esto es, a una marcha de 60-65 km/hora nos plantamos en el parking de la UJI a eso de las 5.55. Cojo trastos, corro dando penica buscando los guardarropias y les doy los dos macutos -uno para Culla y otro para meta- a los conductores de los autobuses. Soy el dorsal 2377, mi dorsal lo tiene Isaac...sí, uno de los que ya ha salido y no tengo las etiquetas, apuntadlo porfi, blablabla. Vamos, como en las pelis americanas. Solo que, como se verá luego, esto es España.

Ahora toca ir a la pista. Me cruzo con todos los espectadores que han ido a ver la salida. Como ésta ya la han dado, pues se van. Normal. Salto la valla. Nunca ha sido mi especialidad. Confirmado. Y voy a empezar la carrera cuando me llaman los jueces. A la Infanta no le llamarán, no. A mí sí. Hago la larga, dorsal 2377, mi dorsal lo tiene Isaac...sí, uno de los que ya ha salido blablabla. Le enseño la manta térmica, pongo agua en el camel y empezamos.

En la pista solo hay plantas del desierto que van de lado a lado. Vamos, que ya han salido todos (menos uno). En plan héroe salgo disparado por el tartán. Parezco un etíope entrenando los 10000 metros. Qué plasticidad. Qué elegancia. Una vez llevo 50 metros vuelvo a ser yo. Puah, y la salida de la pista está todavía en el otro lado...ays. A ver si dejan de mirar o me voy a morir aquí...

Rápido empezamos a coger a gente. Y aire. Buscamos tranquilamente el tapón de la cantera. Y lo encontramos. Y lo disfrutamos. Y más aire. A estas alturas ya me he dado cuenta que, con las prisas, puede que no cogiera las mejores zapatillas para una carrerita de montaña como ésta. Creo que con algo más de dibujo ha ganado Alonso en Montmeló...


La carrerita es de 118 kilómetros y llevamos seis párrafos para los cinco primeros. Poneos cómodos, por favor. Ah, no, abrevio, abrevio. Llegamos a Borriol. Hola Alfonso. Adiós Alfonso. Buscamos la subida a la Piedra. Encontramos antes otro tapón. 1500 corredores en la MiM y 600 en la grandota igual masifica el asunto. Pero solo un poco. Subida senderista y seguimos desayunando en el avituallamiento.

Más trote, más senda, más kilómetros. Nos acercamos al segundo avituallamiento y encuentro a Isaac. Y con él, mi dorsal. Y con mi dorsal sus imperdibles. Creo que no hay palabras en el mundo para explicar su paciencia y agradecerle el favor...así que le ataco xD. Aprovechando que la delegación duristorarística  en el MiM está por ahí, pues hacemos marcha. No terminan de coger el concepto que si me pongo a contar historias es que no puedo con mi alma. Así que más de una vez haré la goma. Cada párrafo son diez kilómetros. Llegamos a Les Useres. Pedazo senda de subida. Avituallamos. No hay sensación de masificación. Qué vaaaaaa. Empiezo a perfilar con Nere y Paco (Xufero) lo de que me he dormido y tal y cual. Se lo creen. Tengo otros rato para seguir perfilándolo y conseguir un auténtico bestseller.

Buscamos Torrecelles. Empieza el MiM. De Les Useres saco la misma conclusión que con Aín...no me compraré allí una casa. La cosa coge un poco más de pendiente pero la marcha de todos es bastante buena. Como se han puesto las botas en el avituallamiento, aquí no me descuelgo tanto :). Subimos, bajamos, subimos y nos plantamos en Torrecelles. Incluso posamos. Click. Aquí los caminos se separan. Así que con un suerte a todos me voy a buscar Atzeneta.




El tramo hasta Atzeneta es bastante cómodo. Tanto que, mira, ya hemos llegado. Estamos más o menos por el kilómetro 50. Raquel está por ahí y le hago un encarguito para el siguiente punto que le vea. Duele. 

Mirando el perfil, ahora toca ir a Benajudas, perdón, Benafigos. Pone que está en lo alto de una montaña. Menuda gracia para el que le tocara subir las piedras...De piernas voy bastante bien, pero en los tramos que hay un poco de pendiente (0,1% o más), no me apetece trotar. El subebaja por el que estamos se acaba en el 60. Pared de las que duelen. De las de mira el suelo y no mires lo que queda. Y tampoco mires abajo. No hace falta. Buscando el avituallamiento cae una gota, dos gotas y mil gotas. Está progresión solo quiere decir una cosa...chaparrón!!! Comemos un poco de paella y sale el sol.

Y ahora bajamos al barranco del río Monlleó. En ese barranco nos cayó un agua importante en el ultra de Albocásser. Cada vez que paso por ahí, llueve. Soy como una falla en Valencia. De todas formas, el paso por el barranco se reduce a atravesarlo y, casi sin tiempo, empezamos la subida a Culla. Novedad de esta edición. La subida es dura pero se hace bastante bien. Un poste de PR indica que en cien minutillos estamos en Culla. Así que ya sabemos lo que hay...paciencia. Vamos por el 65 o así...Una vez acabada la parte dura, pongo cara de sufrimiento. Click.





Camino de Culla se confirma lo que pasó en la bajada anterior. En la rodilla izquierda empiezo a sufrir unos pequeños pinchazos que hacen que, prácticamente, no pueda trotar tramos de más de 30/40 metros. Pequeño inconveniente. Llegamos al control de Culla, comemos macarrones y buscamos la bolsa para coger los gofres y las chuches que había puesto...pero la bolsa no está. Cawen. Bueno, igual está en meta...tampoco es tan grave. Me fastidia más lo de la rodilla, por ejemplo.

Y volvemos a bajar al Monlleó. Y troto y ando. Y troto y ando. De piernas sigo yendo bien...pero me duele. Pues ahora paro y echo un pis. Guarrete. Estamos en el kilómetro 76 y en el primer paso que doy para reanudar la marcha el pinchazo se convierte en punzada. Ahg. Éste ha dolido. Bajo al barranco con la esperanza que sea puntual y, al coger la marcha de andar, desaparezca. De momento ya le ofrezco un pacto a la rodilla...no corro ni troto nada y tú no te quejes. Las risas de la rodilla creo que aún se oyen...

El barranco del Monlleó siempre lo he visto lleno de piedras. Pues bien, se llama así por el río Monlleó (nombres claros, sin duda) y ese río va a haber que atravesarlo para poder seguir con la carrera. Y el agua, fresquita, te llega por encima del tobillo. Lo único bueno que sale es que, en la subida siguiente, la rodilla no se quejará...un rato.

Y en la subida me defiendo, pero en los llanos trotables solo me queda dar ánimo a los que me pasan. El objetivo inicial de las 20 horas es inviable desde las cercanías de Culla. Y las 21 también. Y las 22. La jodienda del pinchazo ahí abajo es que el siguiente avitullamiento con posibilidad de retirada está en el 91. Y hay que llegar. Y se llega a Vistabella a eso de las 11 de la noche, con lo que su nombre pierde parte del encanto. Haciendo un rápido resumen: quedan 27 kilómetros a meta. Y estoy lesionado. ¿Abandonamos y nos quedamos con la espina? o, de perdidos al río -id al párrafo anterior-, ¿nos liamos la manta a la cabeza, la acabamos y así no hay que volver?. Vamos a intentar llegar a Xodos, poco a poco. Ya hemos hecho quince joíos...pues vamos a hacer diez más.

Y llegamos medio bien. Avituallamiento, enfríamiento y volvemos al lío. ¿Enfriamiento?...sí, la salida de Xodos es dolorosísima -o como se diga-: estrellas en el cielo, estrellas en la rodilla a cada paso. ¿Es necesario?. Además, me doy cuenta que no vamos a subir por el Marianet. Y también caigo en que el agua nos cayó en Benafigos...antes cayó por aquí. Reconozco que de Xodos a meta no he disfrutado una p*ta m*erda. Pero nada. Dolor en la subida. Dolor en la bajada. Y andar, andar, andarrrrrr (si le pones entonación de king Africa estás igual de mal que yo, que lo sepas). ¿Consecuencia de tanto andar?...pues que uno se aburre. En mi caso es que uno se duerme. Y noto que, por momentos, voy de lado a lado de la pista con los ojos cerrados. De hecho, más de una vez me tocará parar y mirar hacia atrás a ver si me hubiera comido alguna cinta. Y eso cuando era en pista, que en senda me daba un poco más de yuyu por el tema de caerme terraplén abajo. Mamá, como te digo a veces, esto no era necesario que lo leyeras pero ...eso, que bromeaba...ejem, ejem.

Y los kilómetros se supone que pasan. Y la pista no se acaba. Y es recta y de subida. Y me duermo otra vez. Pero es que es un asco...si me paro a dormir un ratito -ja, como al despertarme esta mañana- luego no hay forma de ponerme en pie por la p*ta rodilla. O sea, estoy lo que vulgarmente se conoce como j^dido. Y con sueño.

Y cuando por fin se acaba la pista, empieza la senda final que nos lleva a meta. Y pasamos el 115. Joe, dicho así son unos cuantos. Y si dije que no me lo estaba pasando bien...aquí, menos. Lo que no está enfangado está con unas piedras blancas que resbalan al contacto con mis slicks. Y entonces oyes al speaker y te animas. Pero, de repente, no le oyes y te encuentras mil piedras de ésas. Y crees que nunca saldrás de ahí. Y entonces lo vuelves a oir. Y nuevamente se hace el silencio. Y por dentro pides clemencia...dejadme acabar en pista que estoy reventado no, lo siguiente.

Y acabas en asfalto. 100 metros. Y te aplauden. Y solo puedes aplaudirles. Y ves que has estado un día y nueve minutos por el campo. Y que no puedes con tu alma. Y que la carpa de los macutos está arriba. Y que vas y no está. Y que te dicen que bajes y preguntes por la encargada. Y bajas. Y vuelves a subir. Y creo que estoy haciendo la CSP120 con tanto viajecito. Y el macuto no aparece. Y que a quién se lo he dado. Y cuándo. Y te quedas con las dudas de si se lo he dado a alguien que estuviera robando en el autobús. Y que llame el lunes. Y ya hecho de menos mis zapatillas, mi sudaduris, mis chanclas. Y que el autobús sale a ymedia. Y que me esperan -gracias-. Y al rato, estás ya en la UJI y te das cuenta que no puedes andar...

Pero la resolución de esto se queda ya para el próximo episodio

lunes, 22 de abril de 2013

MaMoVa 2013: Maratón de Montaña Naranja de Valencia

A las 5.30 sonaba el despertador. Todo automático. Me visto el desayuno, me como la ropa y al coche. A las 6.30 me doy cuenta que me he subido a otro que no es el mío y me toca cambiarlo. Me gustaba ese Mercedes. Sin sueño, casi. Cogemos dirección La Pobleta. Zuuuuum.  Como la salida era a las 8.30 voy por el camino asfaltado. Hay otra forma de llegar, que sale de Puzol, que lleva un poco más de tiempo...pero eso lo dejamos para enero. En la Pobleta se hace la voltaapeu del día, de ésas de 42 kilómetros, en una zona que, lamentablemente, fue noticia el año pasado por el devastador incendio de Andilla. Cagontó (aunque no sirva de nada).

Frío, nervios, tensión...todo eso se palpa en su bar. Está lleno. Los cafés van que vuelan. El mío me lo tomaré con Ángel. A cambio, me pondrá al día y los dientes largos con la Quebrantahuesos. Una vez fuera me doy cuenta de una cosa...el MaMoVa va a ser muy duristorarístico: quince gatillos vamos a teñir de naranja el pelotón. Eso sí, ninguno va de corto ni un poquito, el grado con el que nos ha recibido La Pobleta y la escarcha que aún tiñe de blanco (oh) el campo de fútbol hace que nos cambiemos cuando sea inevitable. Más o menos a las 8.25 y apurando...

Fotillos en la salida, pero como somos tantos y el tema de los derechos de imagen no lo domino, pues nada, me las guardo. 8.36. Pum. Salida. El comienzo era una vueltecita por La Pobleta creo recordar de hace dos años. Esa rampa de cemento que me quita el aire a los 400 metros no la recordaba. Vale, hay algún que otro cambio. Me doy cuenta de otra cosa. El pelotón no solo es naranja. Tenemos un club de fans (aplausos y reverencias para ellos) que se dejan ya la garganta animando en el uno. Por dios, que hace frío, resguardaos. Gracias :).

Al paso por La Pobleta (k2) formamos grupeta: Isabel, Ángel y Josel. Bueno, y otros 80 más. La carrera, que no se termina de estirar. En el cinco, quien no se estira es mi gemelo. Pues me agarroto -parece decir-. Puesmecagoentutpu...piiiiiiii -le contesto dulcemente-. Pasamos a ser cuatro en el grupo: los tres citados y mi gemelo cargado. ¿Tan pronto poniendo excusas?. Sí, kilómetro cinco. Nuevo récord, sin duda.

Avituallamiento RunMountain. Pues también hay moraditos, sí. Agua. Ánimos de Marce. Un poquito de estirar y para arriba. En el 2 no estaba estirado el grupo. En el 8, tampoco, ahora creo que ya somos solo cuarenta. Ni en el 9. Paco, como un descosido, poniendo agua. Manoli, como una reina, haciendo fotos. Bueno...y casi cayéndose. Pero esto lo omito. Me río poco y lo omito. Nenes, ¿subimos?.

Y los cuarenta dicen que sí. Esta primera subida, además, es tendida. Por momentos esto parece más una marcha senderista que una carrera. Sendereamos, pues. De todos modos, el gemelo amenaza con romperse en cualquier momento. Alcudia de Veo me dejó los cuadríceps para cambiar y va y se me carga el gemelo. Soy raro hasta para lesionarme. Pringao -me dice el gemelo, con sorna-. Seguimos subiendo. 

Para romper la monotonía, Ángel atará a Isabel a un árbol. Pero claro, con 30 detrás, alguno le soltará. Y lo hacen. Y luego Ángel soltará la perlita...Parece que estéis picados. Total, porque nos pasemos sin hablar. Y por dos conatos de zancadilla. Y el empujón al barranco. En fin, que me da una rabia la gente que habla sin saber...Lo que sí que noto es que estoy más preocupado del gemelo que de lo demás. Sí, es cierto, le habría dejado atada. Y eso, que voy más preocupado de cómo trotar/andar que de la conversación de los figuras.

Mira, coronamos. Bajada técnica. Esto es nuevo, sí. Llevamos ya doce y medio y apenas hora40 de carrera -a que no lo habías visto así en la vida?-. Buen momento para instaurar el premio vamos,nomej*das. Y este premio se lo lleva, en su primera edición el corredor del Willy que, en un pelotón de cuarenta se pone a bajar como un loco en un tramo técnico que solo puede bajar uno y con cuidado. Y el premio se lo gana cuando, al llegar a la pista se para a comer un bocadillo. Fascinante, sin duda.

Más agua en el avituallamiento y, ahora sí, bajada hasta Andilla. Tramo favorable. El gemelo sigue molestando. De cada dos zancadas, una lleva un ay en mi interior. Pero nos acercamos a los ánimos del 17. Toma afición naranja. Aplausos y ánimos para todos. Por cierto, aprovecho para desmentir ese rumor sin fundamento que habla de cierta petición a los compañeros de grupo en plan "no nos paséis, eh eh eh, porfi". Todo fals...ejem.

Salimos de la pista. Vemos la cascada. Subimos. Más ánimos. Vicente, otro crack. Bajamos a Andilla. Es un decir. Llegamos a Andilla y subimos. Y hay que subir por un tramo de cadenas. Si subo por ahí, me rompo el gemelo desde el tendón hasta el omoplato. Lo sé. No subo. Subetúqueamímedalarisa. Así que tocará improvisar y subir, en diagonal, por el lado sin cadenas. Soy un gato. Si me caigo, caeré boca arriba y me volveré a levantar. Iluso. O antiportugués (joer, éste es malo).

Bajo el castillo. Estiro en la acera. Este tramo tan corredorcillo reconozco que no ha sido bueno para el gemelo. Y cuando lleguemos a La Pobleta -a la zona de la media- más me daré cuenta. Más que nada porque miro la piedra que me gusta, me acerco, la cortejo, estiro sobre ella y noto que antes se moldea y estira la piedra que el gemelo. Situación crítica. Cargamos Cocacola en el avituallamiento -el único en el que van a dar...dios, a mí me da algo- y alehop. Isabel y Ricardo se irán para delante. Yo sigo frenando a Ángel. Sigamos...

Ahora sí, la carrera está estirada. Vamos solo dos. Volvemos a Andilla. Hola Marce. Cogemos la segunda subida fuerte. Y larga. Y la que más miedo me da. Unos cinco kilómetros hasta el siguiente avituallamiento de subida. Mínimo una hora. Y yo con una botellita ridícula cargada de...gas. Manos a la cabeza. Ays. Como el gemelo me da un poco igual, empiezo hasta hablar un poco. Ángel va sobrado. Isabel un poco tocada. Y yo voy como en el cinco. Llevamos tres horas y media para 25 kilómetros. En este tramo, nos quedaremos Ángel y yo. Empezamos a adentrarnos en la zona quemada...

Avituallamiento del 27. Más agua. Aprovecho y me zampo un gel. A base de agua y plátanos me da que todavía estaría en el cortafuegos. Volvemos a juntarnos quince en la bajada. Tampoco me afectará mucho. Total, no puedo correr, así que a bajar tranquilamente y a disfrutar del tapón. Ángel anima al grupo. Carrerón, sí. Y llegamos a Osset. Y poso. Click. Gracias Roberto.



Creo que aún puedo meter más tripa. Estoooo...seguimos. Aquí se empieza a notar a la gente tocada. Agua, naranja -de la de comer- y seguimos. Ahora buscamos Artaj. Y trotamos. Y la gente baja por las cadenas. Yo bajo en plan tobogán. Los pantalones....para lavar. El resto de mí noooooo, qué va!!!. Y esta foto se la cojo a Zaira. 




Y en Artaj...más agua. Si me cicatriza el gemelo en carrera, me salen escamas. Estamos en el kilómetro 33. Hola Marce, hola Vicente. Ángel sigue yendo sobrado y esprinta mejor que yo. Por delante quedan tres subidas y un avituallamiento. ¿Qué nos queda de comida? Una ampolla de glucosa. Para dentro. Manguitos para bajo. Como los gorilas, uh uh uh. Bueno, eso. Que estamos en la parte final que se resume en tres subidas de unos cien metros de desnivel cada una -ja, qué malo soy calculando, por dios- y luego bajar.

Y Alfonso estaba inscrito. E iba a llevar a Carlos tranquilamente para que conociera el rollo éste de los maratones de montaña. Pero Alfonso cayó lesionado. Y lejos de sentimentalismos, cuando cogimos a Carlos, nos pusimos a criticarle. Lesionado y pitido de oídos. Si se esperaba palabras de ánimo...está muy equivocado. Eso sí, ponte bueno ya que lesionado no molas. Ni un poco. Y con la tontería nos quedan dos subidas. Dos cortafuegos. Dejamos a Carlos que disfrute esta parte. Que coma y tranquilidad. Estamos en el 35. 

Y nos acercamos al cortafuegos. Me parece más dura la aproximación al cortafuegos que éste. Quema ese tramo de pista. Porque pica para arriba. ¿Y van 36 kilómetros, quizás?. Y llegamos a la base. La verdad es que llama mucho la atención. Pero de una cosa me he dado cuenta. Si te quedas mirando lo que queda, al ser un tramo recto y ligeramente inclinado, te desanimas. Así que la táctica va a ser más o menos así: mirando al suelo y pasos cortos. Si vemos delante unas zapatillas, cambiamos de carril, animamos y le decimos que no mire arriba. En un santiamén nos ventilamos el primer cortafuegos. Y se ve el segundo ya...

Y bajamos al avituallamiento del 38. Y la táctica de este cortafuegos será más o menos parecida. El faenón es ver a Ernesto atascado. Coronamos. Bajamos. Un repechito...de ná, dice Ángel. Confirmado, va sobrado. Voy a perder el sprint. Pasaremos pos poco las seis horas. Un par menos que en Alcudia de Veo. Y llegamos a La Pobleta. Mirada atrás. Apretón de manos con Ángel. Buen compañero de escapada, sí. Se huele la meta. Hola Marce. Y meta. 6horas10minutosyalgo.

Y Manoli está en meta para plasmar lo reventado que estoy. Click. Y para echarme una bronca. Creo que me dice que entreno demasiado. Y me siento tan culpable que voy a la sombra a tomarme una cocacola, a disfrutar de mi segunda M.



Bueno, ahora toca el turno de agradecimientos y, por una parte, se juntan mis dos fabulosos compañeros de escapada -el gemelo no estaba invitado-, más que nada porque, sin ellos, las paradas a estirar hubieran sido más numerosas y, de ahí, al nodisfruto,mevoyacasa hay un paso muy pequeñito. Y, además, por otra parte, a toda la marea naranja que se ha movilizado para vernos en no sé cuántos sitios, en un domingo de abril ideal para perderse por el monte...pero más cerca de casa ;p.

En cuanto a la carrera, es más montañera que hace dos años pero la participación tan alta -lo cual a su vez ha de considerarse un éxito- hace que o corres al principio (con el riesgo de explosión posterior) o te ves inmerso en un pelotón muy numeroso las primeras subidas y bajadas (más o menos hasta el k30 ;p). También he echado a faltar algo de variedad de bebida en los avituallamientos: agua o isotónico rosa...y teniendo en cuenta que en carreras no me gusta probar cosas nuevas, pues eso. 

Éste es el track y éste el perfil (con ajuste de zoom incluido...fail)


domingo, 14 de abril de 2013

Volta a Peu a Alcudia de Veo (+3000)

Alejandro Galindo tenía un sueño: organizar un maratón de montaña por los alrededores de Alcudia de Veo, en plena Sierra de Espadán, su zona de entrenamiento. Así que, al frente del AlcudiadeVeoTeam empezó a plasmar ese sueño en realidad. Y nació el Maratón de Montaña de Alcudia de Veo. El día elegido sería el 13 de abril.

Y la historia no sé si sería así, pero oye, ha quedado muy entrañable para ser el primer párrafo. Solo sé que si Alejandro tenía un sueño, el menda, cuando el despertador sonaba a las cinco de la mañana tenía otro. Da igual, el despertador se lo cargó. A las 6, ya en Alaquás, recojo a Isaac y nos vamos para allá. La primera conclusión al llegar es que llana, oye, llana no va a ser. Eso sí, menudos paisajes, ufff :)

Pese a limitarse las inscripciones a 200 corredores, me doy cuenta...que siempre estamos los mismos xD; así que el frío que pasamos durante la entrega de dorsales se sustituye por cháchara, saludos y blablabla. Café, cambiarse y a la salida. A las ocho se da ésta y, por delante, 43 kilometrillos con unos 6000 de desnivel acumulado. Casi ná.

Y me hago más caquita cuando la primera que calle que cogemos es la calle del Calvario. Mala señal. Sí, malísima. Luego cogemos una rampa pa'rriba de hormigón...que ya hacemos andando. David, mi compañero de aventuras en el GR-10Xcoba, es el primero que se para a andar. Le insulto y tal, pero cinco metros después hacemos lo mismo. Nos ha frenado...

Tras pasar el primer kilómetro en 6'10'', nos encontramos con la subida al Espadán -que no se corona-. Serán unos cuatro kilometrillos o así y nos plantaremos arriba en una hora. De momento, tranquilidad. Tramito de bajada y avituallamiento.

En el avituallamiento se presenta el momento surrealista del día. Poniéndonos en antecedentes, Isaac se olía que le atacaría en el Espadán o en el Rápita. Yo a eso no le llamo atacar, si no ir a mi bola, pero bueno...metáforas aparte, había subido por delante y bajando me pasaron dos o tres. Pues eso, entre cocacola y cocacola, viendo pasar gente y pasar gente y pasar gente...e Isaac no aparece. Hasta que me dicen, ¿qué dorsal buscas?. El 99. Ése ya ha pasado!!

Muy bien, jose, muy bien. Estás esperando a alguien que ya ha pasado. Ale, a correr. Que no solo va por delante si no que hay que sumarle los cuatro o cinco minutos que me he quedado ahí, esperando. Es que lo de Hamilton cambiando ruedas en el box de McLaren es de aprendiz comparado con lo mío. Ale, a correr...vamos a subir al paraje conocido como Las Dos Tetas y no voy a hacer chistes ni colgar fotos. Bueno, val...que no, que no las voy a colgar, ostras. Qué estamos remontando!!.

Bajadita y a subir el Rápita. Seguimos pasando gente. Hasta que me canso de hacerlo. Justamente ese momento coincide cuando cojo al fugado. En ningún momento pensé en arráncarle la cabeza señor juez. La verdad es que ritmo, lo que se dice ritmo, no le veo que lleve. Resfriados, poco entrenamiento y aguantarme una hora en el coche...pues tiene esos efectos, parece. Coronamos el Rápita y bajamos. Click. Otro avituallamiento. Van dos horas para diez kilómetros...eso sí, tranquilos.




Atiborrándome de Cocacola miro alrededor...c*ñ*, no veo a Isaac. Éste ha vuelto a salir y no me ha dicho nada. Ale, arranco la moto. Al rato me daré cuenta de una cosa...Isaac no está por delante. Bueno, ya me perdonará. Y si no, se vuelve andando. O pondré la música muy alta, no sé. Llegamos al tramo cómodo de la carrera. Senda y pista que nos llevan al k17. Avituallamiento de los Amics de la Volta al Terme de Fondeguilla. Se quedan un poco sorprendidos con lo de Duristoraris...açò què és??...y yo, psche...pues vais a flipar si os digo con quién estoy federado!!!. Les faltó hacerme la reverencia, pero bueno, se les perdona ;p.

Seguimos, ahora toca subir un Castillete muy cuco. Empieza a costarme cada vez un poco más eso de ir cogiendo gente pero sigo yendo a mi ritmete. Más que nada porque la carrera ya está estirada y, ah, sí, ya recuerdo, porque he entrenado tres días en montaña". desde el Jueves Santo. O tres días en montaña desde el GR. Cualquiera diría que empiezo ya con las excusas y no estamos en mitad de la carrera. Bobadas...

Pues bajando hacia Suera empiezan a molestarme los cuadríceps. La media se arregla: k20 en 3h15'. Avituallamiento. Kike Pastor y Joxe están por ahí. Ola ke ase. Subes a los órganos de Benitandús o ke ase. Pues venga, los subimos. Y seguimos pasando gente. Y la pista, se convierte en senda. Y se puede hacer a buena marcha aunque parece que al final, al final se empina mucho. Ay. Y al ay le sigue un puff. Los 200-300 últimos metros duelen. Mucho. Hola David. Parece que el muchacho ya pasa de escobas. Bajamos a Benitandús. Y la bajada es de todo menos relajante. Bueno, si te caes al embalse puede llegar a ser refrescante, no sé. Mis cuadríceps, ay.

Y salimos de allí. Y ahora hay que subir al Collado de Veo. Se me acaba la racha...tras quince kilómetros, me pasa uno. Bueno, era cuestión de tiempo. Porque ya empiezo a notar que los kilómetros pesan. Y más estos kilómetros. Empiezo a cogerle manía a Alejandro. Una poquita. En las subidas ando y en las bajadas, los músculos me preguntan, así, con un tonillo burlesco..."¿a dónde dices que quieres ir tan rápido?".

Los 30 kilómetros los pasamos en poco más de 5 horas. Tras un subebaja continuo nos plantamos en Aín. En Aín no me compraré ninguna casa. Ni jugaré a la pelota. Eso sí, los vecinos han de tener unos gemelacos que aúpa. Salimos de Aín. Yo ya sé que voy justo. También sé que quedan diez kilometrillos. Que hay que subir el Espadán (1097 metros). Lo de bajarlo luego...oye, de momento, no me preocupa. Comer y beber y paciencia. Ya estamos a 600 metros. Seguimos. 650. Seguimos. 700. Seguimos. Ahora a por los 750...He dicho que ahora por los 750. Me parece que a por los 750 va a ir tu tía. Antes de la subida al Espadán hay que subir a la Penya del Pastor. Ese kilómetro en 35 minutos entra directamente al top5 de grandes reventones del jose de la historia. Ahí, en dura pugna con el Reventón en Peñalara y el ridículo de la bajada de Canfranc. Los otros dos, me temo, están por escribir, ay ay ay.

Tramo ligeramente ascendente: en el garmin habla de 300 metros de ascenso y 50 de bajada. Como los 50 no los vi, no los sentí, no los noté...pues 250 ascendentes. En un kilómetro. A ritmo de 0 por hora. Los árboles no daban sombra...eran los medios que utilizaba para subir. Chita versión 2.0. Veía las cintas pero no veía por dónde podía llegar. Empieza a venir gente. Empieza a irse gente. Adiós David. 

Se corona la Penya. Iba a poner se corona la p*ta Penya pero quedaba así, como con resquemor. Eso, que se corona y jose pasa de corredor a cadávercondorsal. Al kilómetro de los 35 le sigue uno de 12 y otro de 21. Hora y diez minutos para tres kilómetros. Eso sí, en ningún momento sensación de apajaramiento. Vamos, que no puedo. Que me sigo cogiendo de los árboles y atravesando los minicanchales con un poco de lastimica. Volvemos a subir. Nos acercamos, ahora sí, al Espadán por el tramo de los escalones. Y sé exactamente dónde está cada piedra. Pero no sé cuánto queda. Más que nada porque si subes a cuatro patas y te pones a mirar arriba te provoca una torsión de cuello no muy buena y ya solo me faltaba eso.

Y se llega arriba. No me lo creo. Qué cosa más dura. Estamos ahí arriba en 7horas20'. Si subir me costó  45 y la bajada se supone, es más fácil. Bueno, menos lenta. Aunque sea un poco. Pues podíamos intentar bajar de ocho horas, ¿no?. Me pongo un límite...llegar a la carretera en 7h48'. De ahí, a meta, sería carretera ascendente, rampa de hormigón, Calvario -jaja- y meta. Venga, bajamos...

Complicado bajar con los palos éstos de los cuadríceps. Menuda forma de amortiguar...Me siguen pasando. Se me ha hecho larga la carrerita, sí...7h46' carretera. Bien jose, bien. Ahora a la izquierda y a sufrir un poco, pero...Alejandro te odio. Compasión. Una poca. Nada, ni eso. A la derecha. Por esa rampa de hormigón tan chuli, que te llevará a una senda y a un rincón muy bonito de visitar pero...otro día, no hoy. Yo quiero mi carretera, quiero mi último kilómetro, no quiero dos. Y menos que veas que acabas ahí arriba. No lloro. Solo pataleo. Me siguen pasando. O se acaba ya esto o llego el último.

Ah, mira, ya se acaba. Ole.






Y ahora, una vez hecha la carrera, hay que dar las gracias a Alejandro y a sus muchach@s por la carrera que se han sacado de la manga por unos lugares que son una gozada (menos la p*ta Penya ésa ;p). También agradecer a David y sus fans, aunque a éstos  me pesa que no hayan podido cumplir el cometido de frenarle, lo agradables que han hecho los avituallamientos y el debate postpartido.

Y me tirarán  piedras pero...recomiendo esta carrera ;p.

Y éste es el track. Y el perfil tan cómodo es así:




Y Burjassot fue más tranquilo, cinco kilometrillos a poco más de 5 el kilómetro. Y sin forzar. Eso sí, me ponen otro más e igual me muero...

domingo, 7 de abril de 2013

Aledua Trail Llombai

Era 20 de enero, tras dar una pequeña vuelta por las cercanías de Puzol decidí que lo mejor era dejar las zapatillas en el balcón para que se secaran un poquito. El pasado 28 de marzo, que hacía sol (y viento...de los cinco días de Semana Santa ha hecho viento en seis), consideré que ya les había dado tiempo a secarse y me las llevé de paseo a Serra.

Como se portaron bien, pues hoy me las he llevado a Llombai, para que vean mundo más que nada. Y, curiosidades de la vida, va y resulta que el día que me las llevo de turismo se curran una carrera allí. Pues habrá que correrla, ¿no?. Eso sí, carrerita, sobre el papel, sencillita, con 21 kilometrillos para salvar un desnivel de 500 metros.

¿Cómo?, ¿para esos números vas a hacer una entrada del blog?. Ya puestos hazlo para una Volta a Peu...

Vale, como queráis. Si insistís empezaremos hablando de la Volta a Peu a Gavarda. Que tiene cuestas. Sí. Y ocho kilómetros. Y las calles son números ordinales. Y me encuentro a dos vecinos. Y nos picaremos. Y todos lo negaremos. Y llegaremos a meta. Y si cuento lo de los vecinos es porque yo llegué antes. Al rato, mi corazón. Luego el resto de órganos. Me falta el bazo. Sé que en la foto que me hizo Rafa ya no lo llevaba, por eso no se nota tanto la panza, imagino.




Contento por mantener la hegemonía en la escalera -por si acaso no haré asfalto hasta el domingo que viene-, a las siete de la mañana de un domingo suena el despertador. Sí, repito. A las siete de la mañana de un domingo suena el despertador. Esto es lo que la gente que corre no termina de comprender. Yo, que no corro mucho, empiezo a pensar igual...

Da igual. Ya son las ocho y estamos en Llombai. No estaré solo. Hay tropecientos más y una selección de gatitos que van a teñir la carrerita de un naranja duristorarístico bastante agradable. Mientras salen los de la carrera corta -sí, había una más corta y no me apunté...y no lo pensé, eh!!!- no terminamos de dilucidar la táctica. así que...

...Dan la salida y al kilómetro cada uno va a su bola. Y a los tres, abandonamos el asfalto y empieza la carrera -de montaña- de verdad. Lo primero que haremos, para variar, es subir, primero por hormigón y luego por tierra y los que han salido lijados en el asfalto y se encuentran la cuesta hacen taponcillo. Y me toca aguantarme y andar -y recuperar el aire y echarle la culpa a otros...uffff, maravilloso ;p-. Yo, que me veía con ganas de hacerla toda corriendo, ejem ejem...(risas enlatadas). Y luego bajar y luego volver a subir. Y luego bebernos medio avituallamiento. Y luego llanear. Y luego sentir que somos un grupo grande. Y luego pegar un tirón. Y coger al grupo de delante. Y coger la primera bajada larga.

Y apartarse, que bajan dos sin frenos. Y recoger a uno que se cae. Y corretear por el subebaja que hace la senda. Y ver que la media, por ahí, es inferior a seis. Y seguir cogiendo gente. Y llegar al repechito del doce. Y ahí no tener asfalteros lijados para echarles la culpa de los pasitos que hago andando. Y bajar. Y otro avituallamiento. Y vamos por el trece.

Y no encuentro un momento para ver el perfil y pensar en lo que queda. Y, cuidado, una acequia. La evito. Habría sido durísimo tener que hacer dos blogs de temática tan relacionada. Y empieza la última subida. Ja, creo que es la última. Y seguimos cogiendo corredores. Y llegamos a la parte quemada. Y te da una sensación de impotencia bestial. Hoy tienes un bosque y mañana no lo tienes. El motivo da igual. No lo tienes.

Y sigo correteando. Es lo que tiene esta ira temporal. Y volvemos a lo verde. Y queda nada para coronar. Y uff, me muero. Está bien caminar para evitar ponerse a 200 pulsaciones. Así parezco humano. Y bajamos por pista. Y quedan cinco kilómetros. Y la media se va unos segunditos por encima de los 6. Y para para lo que queda no bebo casi. Y otra subida. La última. Otro ja. Y correteo para salir delante de un grupo.

Y cojo al que va delante. Y coronamos. Y bajamos. Bajada técnica. Y cogemos a tres más. Y decimos lo clásico de "tranquilo, que no te voy a adelantar, pero te voy a estudiar la trazada para el sprint que vas a flipar". Eso desmoraliza. O eso creo. El día que pille a alguien y sepa que no es verdad...Y llegamos al 18. Y Llombai se intuye detrás de esa montañita.

No me llevará mucho tiempo deducir que esta montañita hay que subirla. Más o menos lo que me cuesta darme cuenta que la senda va para arriba. Y la subimos. Y falsollaneamos. O sea, seguimos subiendo. Y llaneamos. Y bajamos por senda. Y se acaba la tierra. No, Nostradamus, no nos referimos a ti...Bueno, eso, que llegamos al asfalto. Facilito. Ja. Subida a la ermita. 50 metros que duelen. O lo que duelen son las piernas. Y dolçainers. Y bajada de escalones. Y recta de asfalto. Y giro a la izquierda. Y subimos escalones -de dos en dos, psche, sobrado-. Y giro a la izquierda. Y meta. Dos horas diez. Media de seis.

En Benifaió hice más y era más corta. Y era asfalto. Y me rompí el sóleo. Pero creo que ya estoy mejor. Y el sábado Alcudia de Veo. ¿Qué ves?. Una cosit...ays, ya me he liado.

Y, lo mejor, en meta te daban las gracias por ir. Y un jamón!! -ojalá..-. No, me refiero que las gracias las damos nosotros por la carrera que nos han ofrecido esta mañana en Llombai que, para ser una primera edición, ha estado bastante bien organizada para un circuito corredor pero entretenido.

Para acabar...almuerzo. Cinco gatos tirados al sol dilucidando como llamarán los ingleses a la tortilla de patatas. Gracias a Isa, Ernesto, Vicente y Paco por la compañía. Y por el desbarajuste de táctica ;p. 

Éste es el track y éste el perfilucho



domingo, 20 de enero de 2013

GR-10Extrem 2013: la de la ciclogénesis ésa...

Lo más difícil de estas carreras -de una distancia ligeramente superior a una voltaapeu- no es el apuntarse o los nervios de los días previos acerca de si se conseguirá o no el reto, no. No. Lo más duro es que el despertador te suena a las cuatro de la mañana y hay que despertarse. Y luego ir a Puzol. Y luego ser consciente, ahora sí, de dónde te has metido: hoy vamos a hacer el GR-10 que es una carrerita que, saliendo de Puzol, atraviesa todas las montañas que hay hasta La Pobleta (Andilla). Sí, puedes mirar en el guguelmaps y darte cuenta que nos llevará un rato.

La salida es a las 6 de la mañana. Antes del control de dorsales unas palabritas con la gente y al lío. De momento, me siento orgulloso: he conseguido que Alfonso evite el look -digamos que agresivo- con el que nos deleitó en la vuelta a la manzana de Chiva. Pues eso, las 6. Salida. Estos primeros metros son una pasada de lucecitas. En efecto, me pasan por la derecha y me pasan por la izquierda. No sé si estas prisas están relacionados con el presumible tapón de Penyes de Guaita o que no voy ni pa'atrás. O las dos cosas.

El único que no me pasa y me da algo de conversación es Isaac. Entramos en el Gr buscando con desesperación un primer tapón o una zona en la que la gente ande. Esto empieza a ser ya una tradición. Mientras seguimos subiendo, la pendiente se acentúa y me advierte de un posible riesgo: si veo una luz blancarojablancaroja me he de apartar...es él que se ha caído de espaldas. Mientras lo asimilo...frenazo.

Penyes de Guaita, tramo de escalada. O, lo que es lo mismo, tapón. Taponaco. Un cuarto de hora se nos va a quedar ahí. Posamos. Click. Nos damos cuenta, eso sí, que va a hacer aire. La muchacha del tiempo decía algo de una ciclogénesis explosiva que, en lenguaje llano, es lluvía, viento y frío. Lo peor no es eso, lo peor es que el tramito éste mínimo de escalada lo hago tan mal que, por un momento, me veo en plan luz blancarojablancaroja...





Una vez coronamos, tramo sendereante en el que me doy cuenta que estoy para correr. Isaac, la compañía es muy grata...pero hago marcha. Le dejaré en buenas manos, con Roberto. Yo, por mi egoísta parte, me encuentro la carrera como me gusta: esto es, con una burrada de kilómetros y gente por delante. De momento, hasta la siguiente subida, son unos quince los superados.

Aquarius en Segart. Y a subir La Canal del Garbí con sus cadenas. Wob, wob. Lo encuentro hasta divertido...más que nada porque, por fin, no me dejo la rodilla en la misma piedra de siempre. ¿Quién habrá puesto ahí ese saliente de roca caliza natural (que ha estado ahí toda su p*t* vida)?. Lo aprovecho. No sangro. Bajo a Serra.

Manoli -impagable labor la suya-, Paco el Xufero -que si hace así de bien las fotos (click) prefiero que no corra xD- e Ibán andan por ahí. Lo de Paco es increíble, le dejo el camel para que lo llene de agua. El camel es pequeñito y lleva chaqueta, malla larga, chubasquero, pantalón de agua...y él es capaz de meterle litro y medio de agua. flipar. Eso sí, luego póntelo a la espalda. Pues eso, salgo de Serra con tres vértebras desviadas.


Nos adentramos en la Serra Calderona. Aquí se produce una variación: el Gr, inicialmente, transcurre por una pista de cinco metros de ancho (por la que pasan coches, 4x4, motos de cross, tanques del ejército si me apuras...) que va desde el Llentiscle hasta Tristán. Pues bien, para recorrer este tramo se ha negado el permiso. Lo que, en cualquier sitio, sería una condena de muerte para la carrera por la ausencia de tramos alternativos aquí es una oportunidad para que Paco Calabuig nos deleite con una de sus sendas: las famosas PSP (Preciosas -o P*t*s- Sendas de Paco).

Así que, con miedo...bueno, no pánico, nos adentramos en ella. Van casi cuatro horas de carrera y el tiempo nos respeta: cielo nublado y temperatura fresca. La senda da la sensación que no está muy concurrida...vamos, que no existía. Pero pronto enlaza con un tramo de pista que zigzagueando, nos llevará hasta el kilómetro 30. Con su subida. Y luego volvemos a otra pista. Y más zigzag. Y seguimos pasando gente. Y se pone a llover. Y me pongo el chubasquero. Y para de llover. Y me muero de calor. Me lo quito. Y seguimos subiendo. Y vuelve a llover. Y aparecemos en Tristán. Y el chubasquero ya no me lo quito. El viento empieza a ser demasiado fresco para mi gusto. Se acabó la PSP. No es para tanto...y más si se compara con el regalito que nos dejó para el final de Chiva. Me inmortalizo. Click.





Y ahora iremos a Gátova por una senda nueva, pero siguiendo el Gr. Por tanto, no se subirá al molino a saco como en la primera edición. Pero, de repente lo ves, y te haces a la idea que si no lo coronas, vas a pasar cerca. Confirmado. Y ahí el viento sí que sopla bien. Felicidades a la moza del tiempo por el acierto. Bueno, bajamos a Gátova y a comer.

Ni en mis mejores sueños -sí, en los otros, en los que no aparece la Schiffer- esperaba llegar antes de la una a Gátova. Platito de arroz blanco y ahí está Paco para que le cuente qué me ha parecido la senda (él, obvio, no la llama PSP). Todo perfecto, le digo. Pero no es perfecto, comiendo, me quito el chubasquero y paso frío. Vamos a estar poquito aquí. No llega al cuarto de hora y al lío otra vez.

Subida de Gátova para asentar la comida y pista. Este tramo es muy corrible y pistero. Así que al trote.  Lo malo es que empiezan a aparecer los primeros restos quemados del incendio del pasado verano que asoló esta parte de la provincia. 

Y las ganas de llorar te saltan cuando, en la bajada hacia el avituallamiento del Montmayor, una senda que estaba limitada por una valla de alambre de espino y por amplios matorrales no es más que suelo negro y árboles carbonizados...muy triste todo.

Toca asimilar que este paisaje nos acompañará y ver que empiezan a salir algunas cositas verdes entre tanta desolación. ¿Igual por eso es el color de la esperanza?. Bueno, pues a seguir. Una vez en este avituallamiento, se puede dividir lo que queda en tres pequeñas carreras que no superan los doce kilómetros. Así que...a por la primera.

A buscar Sacañet. Saliendo de Montmayor una CXM me avisa...cuidadounarama. Cierto, hay que andar con ojo porque las ramas de los árboles se confunden con el suelo y más de un quiebro hay que hacer antes de quedarse enganchado en una. Ya está cerca Sacañet. Aquí siempre hacía viento. Y no lo hace. Menuda birria de ciclogénesis explosiva. Se pone a llover. Fuerte. Me ahogo. Cambio de opinión. Otro acierto para la del tiempo. 

En estos tres kilómetros hasta Sacañet me he mojado más que en las duchas de los últimos veinte años. Un acierto el avituallamiento en lugar cerrado. Y con lávabos. Por algún momento pensé en salir de allí de corto -antes del chaparrón, claro-. Ahora, tocará cargarse todo lo del camel sabiendo que los guantes están mojados y los calcetines también para afrontar el ascenso a La Bellida con alguna mínima  garantía de éxito. Y el hecho que cruzar los dedos sea mi único plan no me inspira mucha confianza.

Y más cuando salgo de allí y rompo a temblar. La solución que veo es meter las manitas dentro de la manga del chubasquero. Y a subir. Empieza a anochecer. La subida a la Bellida es tendida. Y el viento es frío. Y en meta dirán que la sensación térmica era de -1º. Y le veo sentido, sí. Bajada a Canales. Van 13 horas. No pararé mucho en el avituallamiento. El que sí lo hará será el GPS. 

Ahora toca buscar Andilla. Pronto me doy cuenta que muchas luces no tengo. El frontal se va quedando sin energía y mi faro de coche se convierte en llamarada de mechero. Llueve, hace frío...por tanto la decisión más racional es no cambiar las pilas y sacar una luz de chichinabo del decatlón. Y es más racional cuando, saltando un río, veo que esa zona está seca y...chofff. Hay agua. Ahora sí que no la cambio. Ya me he mojado. Y lo que faltaba para tener un final de Gr ajetreadillo...dos luces por detrás. Y una se acerca. Mucho. Se acerca mucho. ¿Igual me trae pilas?.

Sufre, sufre. Con mi luz que no hace sombras y la otra -que creo que también es de posición- decido vender caro el que me adelante. Y me pongo a trotar por sendas por las que veo...¿qué leches veo?. Bueno, da igual, no me estrello con nada y eso me alegra. Conformista que es uno. En la llegada a Andilla, con su repecho del infierno, la luz está más cerca. Lo único que pienso es en girarme y mirarle fijamente a los ojos con el frontal. No notaría nada, lo descarto. Hay que ser deportivos. ¿Tirarle una piedra?. No, no. Subo a Andilla y luego ya se verá.

Subo joío...pero la luz que me sigue creo que le duele más todo. Así que aprieto los dientes, atravieso Andilla corriendo y enfilo dirección a la Pobleta. A meta oeoe. Sin rastro de la luz que me sigue. Pero no me mola asfixiarme en el k92 de una carrera. Y menos si aún queda una subida. Se sube, se baja y ahí está, 14horas y 37 minutos después...la meta!!!

Manoli -esta chica está en todos sitios- me da un par de besazos y un parche de finisher. Ay, estoy muy cansado. Y mojado. Pero como hay farolas ya veo.



Y de la carrera...¿qué voy a decir?. Pues que hay que hacerla -por eso te di tanto la lata, Alfonso (por cierto, mejórate :)), que sí, que son muchos kilómetros y tal, pero subiendo con tranquilidad y trotando en las bajadas y algún llano se hace sin problemas. Es, sencillamente, un reto apasionante. Cada quince kilómetros tienes un avituallamiento...con lo cual, más que un ultrafondo estás haciendo seis carreras pequeñas. Eso sí, que sepas que te va a llevar varias horas...tranquilidad, a disfrutar :).

Por mi parte, bastante satisfecho con la carrera. Aunque creo que si quiero bajar tiempos -como mucho a trece horas ehhhh-...hay que correr más al principio para evitar el taponaco que se monta. Pero son las 6 de la mañana y no me apetece. Hace sueño. En fin, ya veremos.

Este es el perfil desde Puzol hasta Canales...




martes, 25 de diciembre de 2012

Volta a un Cacho del Terme de Segart (VCTS)

El gordo de rojo es un encanto y nos trae la I Volta a un Cacho del Terme de Segart. Ahora, también es un cara y se va sin dejar reglamento ni leches. Ale, a redactarlo. O, para que engañarnos, hacer un copiarpegar de manual:



1-. La prueba se realizará un día de abril de 2013. ¿Cuál?...¿ah?, sorpresa!! Se llama Volta a un Cacho del Terme de Segart (VCTS) porque sí.

2-. El lugar de salida es Segart. No tiene sentido hacer la VCTS partiendo desde Cullera, por ejemplo. La candidatura olímpica de Madrid también mostró interés en organizar la salida pero vamos, que no. 

3-. La salida -generalmente, la chica más simpatica de la discoteca- será a eso de las 8:30 si el número de corredores es inferior a 2. Bueno, no, las 9.00. O las 10 mejor. Si el número es igual o superior se puede consensuar hasta el viernes día 4.

4-. La I VCTS (9 puntos en palabruchas) es una prueba que transcurrirá por pistas, senderos y algunos tramos asfaltados del término de Segart. Igual cogemos algo de Gilet y otro poco de Serra o Estivella. No se pone en el nombre porque si no queda muy largo. Se intentará subir el Garbí, la Cruz de Santo Espíritu o el Xocainet. 

5-. Avituallamientos: Estoooooooooo...en Segart hay una fuente. Y un bar. Y seguro que tienes un camelback la mar de bonito, ¿no?. Pues úsalo!!!. 

6-. La inscripción es gratuita hasta el día 25 de diciembre. Luego son tres millones de euros.

7-. El tiempo máximo es de 23 grados. 

8-. Iniesta.

9-. Distancia: Pues igual son unos 20 kilometrines o así. O 23.

10-. Desnivel: Llana, llana, lo que se dice llana, no es. Zapatillas de montaña estaría bien llevar, sí.

11-. Trofeos: no hay mayor satisfacción que acabar esta dura prueba, así que no hay nada material. Además, voy a ganar yo porque voy a poner la meta donde me dé la gana -y vaya delante, que no quiero reclamaciones-, así que...

12-. Al mismo tiempo, se realizará la Volta a un Cachillo del Terme de Segart (vcts) que coincide en recorrido y horario con la primera parte de la VCTS hasta el cruce con la carretera de Segart, en donde se tomaría dirección Segart para culminar la prueba. Los participantes que se decidan por esta versión light de la carrera tan solo tienen la obligación de no informar al resto del pedazodebocadilloquevamosaalmorzar. C@br*n#s!!.

13-. Pasadlo bien esto días aunque tenéis que ser güenos todo el año, bribones!!.