domingo, 7 de abril de 2013

Aledua Trail Llombai

Era 20 de enero, tras dar una pequeña vuelta por las cercanías de Puzol decidí que lo mejor era dejar las zapatillas en el balcón para que se secaran un poquito. El pasado 28 de marzo, que hacía sol (y viento...de los cinco días de Semana Santa ha hecho viento en seis), consideré que ya les había dado tiempo a secarse y me las llevé de paseo a Serra.

Como se portaron bien, pues hoy me las he llevado a Llombai, para que vean mundo más que nada. Y, curiosidades de la vida, va y resulta que el día que me las llevo de turismo se curran una carrera allí. Pues habrá que correrla, ¿no?. Eso sí, carrerita, sobre el papel, sencillita, con 21 kilometrillos para salvar un desnivel de 500 metros.

¿Cómo?, ¿para esos números vas a hacer una entrada del blog?. Ya puestos hazlo para una Volta a Peu...

Vale, como queráis. Si insistís empezaremos hablando de la Volta a Peu a Gavarda. Que tiene cuestas. Sí. Y ocho kilómetros. Y las calles son números ordinales. Y me encuentro a dos vecinos. Y nos picaremos. Y todos lo negaremos. Y llegaremos a meta. Y si cuento lo de los vecinos es porque yo llegué antes. Al rato, mi corazón. Luego el resto de órganos. Me falta el bazo. Sé que en la foto que me hizo Rafa ya no lo llevaba, por eso no se nota tanto la panza, imagino.




Contento por mantener la hegemonía en la escalera -por si acaso no haré asfalto hasta el domingo que viene-, a las siete de la mañana de un domingo suena el despertador. Sí, repito. A las siete de la mañana de un domingo suena el despertador. Esto es lo que la gente que corre no termina de comprender. Yo, que no corro mucho, empiezo a pensar igual...

Da igual. Ya son las ocho y estamos en Llombai. No estaré solo. Hay tropecientos más y una selección de gatitos que van a teñir la carrerita de un naranja duristorarístico bastante agradable. Mientras salen los de la carrera corta -sí, había una más corta y no me apunté...y no lo pensé, eh!!!- no terminamos de dilucidar la táctica. así que...

...Dan la salida y al kilómetro cada uno va a su bola. Y a los tres, abandonamos el asfalto y empieza la carrera -de montaña- de verdad. Lo primero que haremos, para variar, es subir, primero por hormigón y luego por tierra y los que han salido lijados en el asfalto y se encuentran la cuesta hacen taponcillo. Y me toca aguantarme y andar -y recuperar el aire y echarle la culpa a otros...uffff, maravilloso ;p-. Yo, que me veía con ganas de hacerla toda corriendo, ejem ejem...(risas enlatadas). Y luego bajar y luego volver a subir. Y luego bebernos medio avituallamiento. Y luego llanear. Y luego sentir que somos un grupo grande. Y luego pegar un tirón. Y coger al grupo de delante. Y coger la primera bajada larga.

Y apartarse, que bajan dos sin frenos. Y recoger a uno que se cae. Y corretear por el subebaja que hace la senda. Y ver que la media, por ahí, es inferior a seis. Y seguir cogiendo gente. Y llegar al repechito del doce. Y ahí no tener asfalteros lijados para echarles la culpa de los pasitos que hago andando. Y bajar. Y otro avituallamiento. Y vamos por el trece.

Y no encuentro un momento para ver el perfil y pensar en lo que queda. Y, cuidado, una acequia. La evito. Habría sido durísimo tener que hacer dos blogs de temática tan relacionada. Y empieza la última subida. Ja, creo que es la última. Y seguimos cogiendo corredores. Y llegamos a la parte quemada. Y te da una sensación de impotencia bestial. Hoy tienes un bosque y mañana no lo tienes. El motivo da igual. No lo tienes.

Y sigo correteando. Es lo que tiene esta ira temporal. Y volvemos a lo verde. Y queda nada para coronar. Y uff, me muero. Está bien caminar para evitar ponerse a 200 pulsaciones. Así parezco humano. Y bajamos por pista. Y quedan cinco kilómetros. Y la media se va unos segunditos por encima de los 6. Y para para lo que queda no bebo casi. Y otra subida. La última. Otro ja. Y correteo para salir delante de un grupo.

Y cojo al que va delante. Y coronamos. Y bajamos. Bajada técnica. Y cogemos a tres más. Y decimos lo clásico de "tranquilo, que no te voy a adelantar, pero te voy a estudiar la trazada para el sprint que vas a flipar". Eso desmoraliza. O eso creo. El día que pille a alguien y sepa que no es verdad...Y llegamos al 18. Y Llombai se intuye detrás de esa montañita.

No me llevará mucho tiempo deducir que esta montañita hay que subirla. Más o menos lo que me cuesta darme cuenta que la senda va para arriba. Y la subimos. Y falsollaneamos. O sea, seguimos subiendo. Y llaneamos. Y bajamos por senda. Y se acaba la tierra. No, Nostradamus, no nos referimos a ti...Bueno, eso, que llegamos al asfalto. Facilito. Ja. Subida a la ermita. 50 metros que duelen. O lo que duelen son las piernas. Y dolçainers. Y bajada de escalones. Y recta de asfalto. Y giro a la izquierda. Y subimos escalones -de dos en dos, psche, sobrado-. Y giro a la izquierda. Y meta. Dos horas diez. Media de seis.

En Benifaió hice más y era más corta. Y era asfalto. Y me rompí el sóleo. Pero creo que ya estoy mejor. Y el sábado Alcudia de Veo. ¿Qué ves?. Una cosit...ays, ya me he liado.

Y, lo mejor, en meta te daban las gracias por ir. Y un jamón!! -ojalá..-. No, me refiero que las gracias las damos nosotros por la carrera que nos han ofrecido esta mañana en Llombai que, para ser una primera edición, ha estado bastante bien organizada para un circuito corredor pero entretenido.

Para acabar...almuerzo. Cinco gatos tirados al sol dilucidando como llamarán los ingleses a la tortilla de patatas. Gracias a Isa, Ernesto, Vicente y Paco por la compañía. Y por el desbarajuste de táctica ;p. 

Éste es el track y éste el perfilucho



domingo, 20 de enero de 2013

GR-10Extrem 2013: la de la ciclogénesis ésa...

Lo más difícil de estas carreras -de una distancia ligeramente superior a una voltaapeu- no es el apuntarse o los nervios de los días previos acerca de si se conseguirá o no el reto, no. No. Lo más duro es que el despertador te suena a las cuatro de la mañana y hay que despertarse. Y luego ir a Puzol. Y luego ser consciente, ahora sí, de dónde te has metido: hoy vamos a hacer el GR-10 que es una carrerita que, saliendo de Puzol, atraviesa todas las montañas que hay hasta La Pobleta (Andilla). Sí, puedes mirar en el guguelmaps y darte cuenta que nos llevará un rato.

La salida es a las 6 de la mañana. Antes del control de dorsales unas palabritas con la gente y al lío. De momento, me siento orgulloso: he conseguido que Alfonso evite el look -digamos que agresivo- con el que nos deleitó en la vuelta a la manzana de Chiva. Pues eso, las 6. Salida. Estos primeros metros son una pasada de lucecitas. En efecto, me pasan por la derecha y me pasan por la izquierda. No sé si estas prisas están relacionados con el presumible tapón de Penyes de Guaita o que no voy ni pa'atrás. O las dos cosas.

El único que no me pasa y me da algo de conversación es Isaac. Entramos en el Gr buscando con desesperación un primer tapón o una zona en la que la gente ande. Esto empieza a ser ya una tradición. Mientras seguimos subiendo, la pendiente se acentúa y me advierte de un posible riesgo: si veo una luz blancarojablancaroja me he de apartar...es él que se ha caído de espaldas. Mientras lo asimilo...frenazo.

Penyes de Guaita, tramo de escalada. O, lo que es lo mismo, tapón. Taponaco. Un cuarto de hora se nos va a quedar ahí. Posamos. Click. Nos damos cuenta, eso sí, que va a hacer aire. La muchacha del tiempo decía algo de una ciclogénesis explosiva que, en lenguaje llano, es lluvía, viento y frío. Lo peor no es eso, lo peor es que el tramito éste mínimo de escalada lo hago tan mal que, por un momento, me veo en plan luz blancarojablancaroja...





Una vez coronamos, tramo sendereante en el que me doy cuenta que estoy para correr. Isaac, la compañía es muy grata...pero hago marcha. Le dejaré en buenas manos, con Roberto. Yo, por mi egoísta parte, me encuentro la carrera como me gusta: esto es, con una burrada de kilómetros y gente por delante. De momento, hasta la siguiente subida, son unos quince los superados.

Aquarius en Segart. Y a subir La Canal del Garbí con sus cadenas. Wob, wob. Lo encuentro hasta divertido...más que nada porque, por fin, no me dejo la rodilla en la misma piedra de siempre. ¿Quién habrá puesto ahí ese saliente de roca caliza natural (que ha estado ahí toda su p*t* vida)?. Lo aprovecho. No sangro. Bajo a Serra.

Manoli -impagable labor la suya-, Paco el Xufero -que si hace así de bien las fotos (click) prefiero que no corra xD- e Ibán andan por ahí. Lo de Paco es increíble, le dejo el camel para que lo llene de agua. El camel es pequeñito y lleva chaqueta, malla larga, chubasquero, pantalón de agua...y él es capaz de meterle litro y medio de agua. Pá flipar. Eso sí, luego póntelo a la espalda. Pues eso, salgo de Serra con tres vértebras desviadas.


Nos adentramos en la Serra Calderona. Aquí se produce una variación: el Gr, inicialmente, transcurre por una pista de cinco metros de ancho (por la que pasan coches, 4x4, motos de cross, tanques del ejército si me apuras...) que va desde el Llentiscle hasta Tristán. Pues bien, para recorrer este tramo se ha negado el permiso. Lo que, en cualquier sitio, sería una condena de muerte para la carrera por la ausencia de tramos alternativos aquí es una oportunidad para que Paco Calabuig nos deleite con una de sus sendas: las famosas PSP (Preciosas -o P*t*s- Sendas de Paco).

Así que, con miedo...bueno, no pánico, nos adentramos en ella. Van casi cuatro horas de carrera y el tiempo nos respeta: cielo nublado y temperatura fresca. La senda da la sensación que no está muy concurrida...vamos, que no existía. Pero pronto enlaza con un tramo de pista que zigzagueando, nos llevará hasta el kilómetro 30. Con su subida. Y luego volvemos a otra pista. Y más zigzag. Y seguimos pasando gente. Y se pone a llover. Y me pongo el chubasquero. Y para de llover. Y me muero de calor. Me lo quito. Y seguimos subiendo. Y vuelve a llover. Y aparecemos en Tristán. Y el chubasquero ya no me lo quito. El viento empieza a ser demasiado fresco para mi gusto. Se acabó la PSP. No es para tanto...y más si se compara con el regalito que nos dejó para el final de Chiva. Me inmortalizo. Click.





Y ahora iremos a Gátova por una senda nueva, pero siguiendo el Gr. Por tanto, no se subirá al molino a saco como en la primera edición. Pero, de repente lo ves, y te haces a la idea que si no lo coronas, vas a pasar cerca. Confirmado. Y ahí el viento sí que sopla bien. Felicidades a la moza del tiempo por el acierto. Bueno, bajamos a Gátova y a comer.

Ni en mis mejores sueños -sí, en los otros, en los que no aparece la Schiffer- esperaba llegar antes de la una a Gátova. Platito de arroz blanco y ahí está Paco para que le cuente qué me ha parecido la senda (él, obvio, no la llama PSP). Todo perfecto, le digo. Pero no es perfecto, comiendo, me quito el chubasquero y paso frío. Vamos a estar poquito aquí. No llega al cuarto de hora y al lío otra vez.

Subida de Gátova para asentar la comida y pista. Este tramo es muy corrible y pistero. Así que al trote.  Lo malo es que empiezan a aparecer los primeros restos quemados del incendio del pasado verano que asoló esta parte de la provincia. 

Y las ganas de llorar te saltan cuando, en la bajada hacia el avituallamiento del Montmayor, una senda que estaba limitada por una valla de alambre de espino y por amplios matorrales no es más que suelo negro y árboles carbonizados...muy triste todo.

Toca asimilar que este paisaje nos acompañará y ver que empiezan a salir algunas cositas verdes entre tanta desolación. ¿Igual por eso es el color de la esperanza?. Bueno, pues a seguir. Una vez en este avituallamiento, se puede dividir lo que queda en tres pequeñas carreras que no superan los doce kilómetros. Así que...a por la primera.

A buscar Sacañet. Saliendo de Montmayor una CXM me avisa...cuidadounarama. Cierto, hay que andar con ojo porque las ramas de los árboles se confunden con el suelo y más de un quiebro hay que hacer antes de quedarse enganchado en una. Ya está cerca Sacañet. Aquí siempre hacía viento. Y no lo hace. Menuda birria de ciclogénesis explosiva. Se pone a llover. Fuerte. Me ahogo. Cambio de opinión. Otro acierto para la del tiempo. 

En estos tres kilómetros hasta Sacañet me he mojado más que en las duchas de los últimos veinte años. Un acierto el avituallamiento en lugar cerrado. Y con lávabos. Por algún momento pensé en salir de allí de corto -antes del chaparrón, claro-. Ahora, tocará cargarse todo lo del camel sabiendo que los guantes están mojados y los calcetines también para afrontar el ascenso a La Bellida con alguna mínima  garantía de éxito. Y el hecho que cruzar los dedos sea mi único plan no me inspira mucha confianza.

Y más cuando salgo de allí y rompo a temblar. La solución que veo es meter las manitas dentro de la manga del chubasquero. Y a subir. Empieza a anochecer. La subida a la Bellida es tendida. Y el viento es frío. Y en meta dirán que la sensación térmica era de -1º. Y le veo sentido, sí. Bajada a Canales. Van 13 horas. No pararé mucho en el avituallamiento. El que sí lo hará será el GPS. 

Ahora toca buscar Andilla. Pronto me doy cuenta que muchas luces no tengo. El frontal se va quedando sin energía y mi faro de coche se convierte en llamarada de mechero. Llueve, hace frío...por tanto la decisión más racional es no cambiar las pilas y sacar una luz de chichinabo del decatlón. Y es más racional cuando, saltando un río, veo que esa zona está seca y...chofff. Hay agua. Ahora sí que no la cambio. Ya me he mojado. Y lo que faltaba para tener un final de Gr ajetreadillo...dos luces por detrás. Y una se acerca. Mucho. Se acerca mucho. ¿Igual me trae pilas?.

Sufre, sufre. Con mi luz que no hace sombras y la otra -que creo que también es de posición- decido vender caro el que me adelante. Y me pongo a trotar por sendas por las que veo...¿qué leches veo?. Bueno, da igual, no me estrello con nada y eso me alegra. Conformista que es uno. En la llegada a Andilla, con su repecho del infierno, la luz está más cerca. Lo único que pienso es en girarme y mirarle fijamente a los ojos con el frontal. No notaría nada, lo descarto. Hay que ser deportivos. ¿Tirarle una piedra?. No, no. Subo a Andilla y luego ya se verá.

Subo joío...pero la luz que me sigue creo que le duele más todo. Así que aprieto los dientes, atravieso Andilla corriendo y enfilo dirección a la Pobleta. A meta oeoe. Sin rastro de la luz que me sigue. Pero no me mola asfixiarme en el k92 de una carrera. Y menos si aún queda una subida. Se sube, se baja y ahí está, 14horas y 37 minutos después...la meta!!!

Manoli -esta chica está en todos sitios- me da un par de besazos y un parche de finisher. Ay, estoy muy cansado. Y mojado. Pero como hay farolas ya veo.



Y de la carrera...¿qué voy a decir?. Pues que hay que hacerla -por eso te di tanto la lata, Alfonso (por cierto, mejórate :)), que sí, que son muchos kilómetros y tal, pero subiendo con tranquilidad y trotando en las bajadas y algún llano se hace sin problemas. Es, sencillamente, un reto apasionante. Cada quince kilómetros tienes un avituallamiento...con lo cual, más que un ultrafondo estás haciendo seis carreras pequeñas. Eso sí, que sepas que te va a llevar varias horas...tranquilidad, a disfrutar :).

Por mi parte, bastante satisfecho con la carrera. Aunque creo que si quiero bajar tiempos -como mucho a trece horas ehhhh-...hay que correr más al principio para evitar el taponaco que se monta. Pero son las 6 de la mañana y no me apetece. Hace sueño. En fin, ya veremos.

Este es el perfil desde Puzol hasta Canales...




martes, 25 de diciembre de 2012

Volta a un Cacho del Terme de Segart (VCTS)

El gordo de rojo es un encanto y nos trae la I Volta a un Cacho del Terme de Segart. Ahora, también es un cara y se va sin dejar reglamento ni leches. Ale, a redactarlo. O, para que engañarnos, hacer un copiarpegar de manual:



1-. La prueba se realizará un día de abril de 2013. ¿Cuál?...¿ah?, sorpresa!! Se llama Volta a un Cacho del Terme de Segart (VCTS) porque sí.

2-. El lugar de salida es Segart. No tiene sentido hacer la VCTS partiendo desde Cullera, por ejemplo. La candidatura olímpica de Madrid también mostró interés en organizar la salida pero vamos, que no. 

3-. La salida -generalmente, la chica más simpatica de la discoteca- será a eso de las 8:30 si el número de corredores es inferior a 2. Bueno, no, las 9.00. O las 10 mejor. Si el número es igual o superior se puede consensuar hasta el viernes día 4.

4-. La I VCTS (9 puntos en palabruchas) es una prueba que transcurrirá por pistas, senderos y algunos tramos asfaltados del término de Segart. Igual cogemos algo de Gilet y otro poco de Serra o Estivella. No se pone en el nombre porque si no queda muy largo. Se intentará subir el Garbí, la Cruz de Santo Espíritu o el Xocainet. 

5-. Avituallamientos: Estoooooooooo...en Segart hay una fuente. Y un bar. Y seguro que tienes un camelback la mar de bonito, ¿no?. Pues úsalo!!!. 

6-. La inscripción es gratuita hasta el día 25 de diciembre. Luego son tres millones de euros.

7-. El tiempo máximo es de 23 grados. 

8-. Iniesta.

9-. Distancia: Pues igual son unos 20 kilometrines o así. O 23.

10-. Desnivel: Llana, llana, lo que se dice llana, no es. Zapatillas de montaña estaría bien llevar, sí.

11-. Trofeos: no hay mayor satisfacción que acabar esta dura prueba, así que no hay nada material. Además, voy a ganar yo porque voy a poner la meta donde me dé la gana -y vaya delante, que no quiero reclamaciones-, así que...

12-. Al mismo tiempo, se realizará la Volta a un Cachillo del Terme de Segart (vcts) que coincide en recorrido y horario con la primera parte de la VCTS hasta el cruce con la carretera de Segart, en donde se tomaría dirección Segart para culminar la prueba. Los participantes que se decidan por esta versión light de la carrera tan solo tienen la obligación de no informar al resto del pedazodebocadilloquevamosaalmorzar. C@br*n#s!!.

13-. Pasadlo bien esto días aunque tenéis que ser güenos todo el año, bribones!!.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Sierra de Chiva 2012 (...o la de las sendas de Paco -con afecto-)

El 25 de noviembre se acababa el plazo. Inscripción a la Carrera Sierra de Chiva: 35 eurines. A partir del 26, pasaría a 43. Qué chollazo!!!, pensé. Esto es lo joío de ser tan impulsivo. Dos semanas después -ayer-, cuando el despertador sonaba a las 4.45, estaría musitando lo del quechollazo, quechollazo hasta que encontré los ojos en la mesita y me los puse en su sitio. Luego lo seguía pensando pero, por lo menos, veía.

Teniendo en cuenta que el entrenamiento que llevaba para preparar la vueltecita rozaba lo esperpéntico: 20 kilometritos llanos en las tres semanas previas, un Maratón que si no es por Isaac y Raquel todavía estaría por la Alameda, de su preparación casi ni hablaremos y una última visita a la montaña reducida al 1500metros de montaña y 18000 de naranjos de Petrés hará más de un mes. Lo del quechollazo, quechollazo se iba tornando en un pensamiento ligeramente más negativo: ¿en qué kilómetro de los 61 petaré?.

Alehop. Chiva. Dorsal 326. A la salida. Palabritas con Jose -mi tocayo del GR10Xcoba- Alfonso e Inma. A Alfonso ya sé que no le seguiré (es mentira, sí que lo hice, pero solo hasta la primera esquina) y de Inma espero que no me doble (sale a las 9, en la carrerita corta. 33 kmos y es la corta. Cómo está el patio!!!). Mientras les cuento mi táctica infalible -y rompen a bostezar-, esto es, llegar antes que cierren el control a las 19.00, para lo que necesitaré ir a una media de 12'/km caigo en que con el gps iría mejor. Ale, vuelta al coche. Como llego falto de kilómetros, pues me hago 500 metritos más. Casi me ahogo.

¿Salimos?. Sí, pesao. Las 7. Pum. Ala, a correr. Abandonamos Chiva, a ponerse el frontal. Por ahí me encuentra David. Le dejo ciego al girarme. Pobret. De charreta hacemos este primer tramo asfaltero. Se va. También conozco en esta parte a Rabosa (¿¿??) -un correlianero que no me guarda rencor por las rutas del wikiloc-. Va a buscar las 9h30'. Obviamente, se va también.

Con la tontería nos plantamos en la primera subida. No es muy dura. La primera hora la cierro con 7,5 kmos. Bueno, cogemos colchón. Bajada pistera y avituallamiento. No he comido nada, no he bebido nada. ¿Para qué parar?. Cojo un trocillo de plátano y adelanto a 20 en un santiamén. Siguiendo esta progresión...en 25 avituallamientos me pongo líder. Empezamos la senda de Malos Pasos. El inicio la hago trotando. Cambio la pregunta inicial: ahora es ¿en qué kilómetro me estoy buscando el petar yo solito?.

Cojo a Rabosa y me explica lo de la carrerita que quieren hacer en Olocau -unos 30 kilometrines- por marzo/abril. Conforme coronamos nos damos cuenta que el viento es molesto. Y a la velocidad que sopla es frío. Ay ay ay. Bajamos. Nos plantamos en las dos horas...van 15 kms. El colchón ya es de una hora. Y me muevo sin dolores ni molestias. También es cierto que la carrera, ni de lejos, ha empezado. 

La tercera subida tampoco es muy allá. Una senda que sube entre pinos -muy cuca- hasta que sales a una pista que dices...dios mío, ¿es por ahí?. Y como ves corredores pues la pregunta se torna un poco estúpida. Pero vamos, que en tres líneas, con parafernalia y tal, te plantas arriba. Y una vez arriba, bajas. Le llaman senda de Bojet. Yo le llamo la senda de Pacoooooo, te odio. Impresionante demostración la de hace dos años, de Manoli, bajando por ahí. Qué pulmones tenía la muchacha. Bajando por una senda embarrada y peligrosilla gritando Pacoooooo. Nada, que no le hacía gracia la sendita. Este año, por cierto, hace un sol espléndido y con el retraso que llevo, pues me encuentro la senda seca.

Y hablando de la reina de Roma...ahí me encuentro a Manoli. Rectifico: qué pulmones tiene!!!. En un alarde de fotogenía, en la que mejor salgo es la de espaldas. ¿Qué se le va a hacer?


K20 y van 2h40'. Con la tontería, pasan los kilómetros y el hueco con las doce horas aumenta. Igual no llego tan tan atrás. Sigo bastante entero. Y la bajada de la cuerda la hago en plan tobogán. Correteamos por un barranco hasta llegar al tercer avituallamiento. Aquí sí, paro. Agua y cocacola -en una botellita de 33cl-. Estamos a puntito de empezar, ahora sí, la carrera. Estos 24 kilómetros son un poco de calentamiento.

De la carrera de 2010 recuerdo la subida de los Cintos de Charnela como un punto clave -y duro- de la prueba. Y más cuando vas por ahí abajo y levantas la vista y ves, un poquito por debajo de donde van los aviones, a gente corriendo. ¿Es por ahí?...¿otra vez?, sí!!!. Este año ya lo sé y lo asumo. Subamos. Si tienes ganas de correr o subir deprisa...es posible que el cartelito con el desnivel -creo que un 35%- igual te haga recapacitar. Subida tranquila. Voy detrás de un par que, por momentos, da la sensación que se pueden ir de espaldas. Y chafarme. Merdé, esta forma de reventar no la había contemplado. Pasitos cortos y sin mirar arriba. Total, hay que subir...¿para qué quieres ver lo que te queda?, ¿para desanimarte?.

Estos dos kilómetros de los Cintos se hacen en más de media hora. Eso sí, una vez arriba, me sigo notando entero. Pues a trotar. Ahora cresteamos un ratito por pista y nos deleitamos con las vistas. Haciendo un chequeo rápido, sigo sin notar ningún tipo de molestia. Pues ale, a buscar el siguiente avituallamiento. Uy, se lo han llevado a la Fuente de la Alhándiga...¿por qué será?.

Básicamente porque el tramo de enlace con la subida al Pico Yerbas era por carretera y la han sustituido por una senda que...ufff, qué senda. Ésta es de las de Paco. Por cierto, Paco es el organizador de esta carrera y, claro, estas sendas...huelen, huelen mucho a él. Una vez la acabas, deseas otro avituallamiento o una tumbona o algo. En su lugar, tenemos una banda de música animando y la subida al Yerbas por delante. Vamos a buscar el punto más alto del recorrido. Esta subida es relativamente larga pero sin rampas imposibles. Paciencia y para arriba. Para coger moral, excepto un francés que creo que me adelantó (corriendo!!!) en tres o cuatro o todas las subidas, voy cogiendo gente.

Yerbas coronado. Van casi 35 kilómetros y por debajo de las 5horasymedia. Otra vez para bajo, a buscar el tramo del barranco que nos llevará al que recordaba como segundo punto crítico de la carrera. La subida del 42. Una vez arriba...ya sabes que llegas. Para animarse uno, el 40 cae en 6horasquince o así. Ostras, van seis horas...y no noto nada. Solo que creo que parece que voy a llegar...

Avituallamiento...más agua, más cocacola...y al lío. La subida por el Balabasquer tiene la manía de hacerse dura porque llevas 40 kilómetros en las piernas. Es una ley no escrita pero que se suele cumplir: si llevas tropecientos kilómetros, una cuesta así se hace dura. No me preguntéis el porqué, pero vamos...que es así y punto. Así que toca subirla nuevamente con tranquilidad. Pasos cortos y sin mirar arriba. Además, esta me la conozco un poquito y tiene el tramo duro al inicio (16 minutillos de kilómetro), luego un descansillo y luego un tramo de unos 150 metros bastante durillos. Seguimos pasando gente y el francés...esta vez no me pasa. O igual fui yo que no le pasé...bueno, da igual.

Ahora vienen cinco kilómetros de bajada. Yuhu. Y sigue sin dolerme nada. C*ñ*...que hasta hago un kilómetro por debajo de 6'!!!. Y al ritmete nos plantamos en el avituallamiento del 50. Suena bien. Y ahí están Raquel e Isaac preparando el Maratón de Castellón, al sol, como debe ser. Click. 



También está ahí Paco y me pone en sobreaviso acerca de una senda de 180 metros que blablabla. Mi cara se vuelve de pánico. Queda poco, me sigo notando bien y ahora voy a tener que seguir en estado de alerta para ver la encerrona que nos ha planteado el amigo Paco. No miento cuando lo estoy diciendo, ante cualquier senda que cogemos, me quedo pensativo diciendo si será ésta la dura.

Me despido de la pareja maratoniana deseándoles suerte y dándoles las gracias y me voy a buscar la sendita de marras. Total, son 180 metros...a veces creo que dramatizo demasiado.

A este último avituallamiento había llegado con Juan -que me había sacado de punto-. Al cabo de un rato, le cogeré nuevamente para enfrentarnos a la que, pensaba, sería la última subida. Que no es otra que la primera bajada larga, por pista, pero al revés. Nooo, haciendo el pino, nooo...si no de subida, jo. Para llegar a ésta, sendereamos para arriba, para abajo, trotando, caminando...aunque con la duda de si ya habrá pasado la senda de Paco o no.

Y en éstas, giramos hacia la izquierda. Y pasamos por un campo. Y veo la pista de subida a la derecha,  cada vez más lejos. Y la senda gira un poquito. Y pasamos otro campo. Y levantas la mirada y ves a gente ahí arriba. Y dices...pues creo que no se sube por la pista. Y te acercas a un cartel. Hay que reconocer que se lo han currado. Toda la carrera está perfectamente marcada y en los inicios de las subidas te indican el nombre de la senda y el desnivel. Así, más o menos, sabes lo que te queda.

Pues bien, a veces se pueden cometer algunos errores y dejar algunos cartelitos sin poner xD. Porque llevar cincuentaytantos kilómetros y que te encuentres un cartel que pone senda denoséqué...50%. Y, para confirmar que sí, que lo has leído bien, pone al lado 45º. Claro, ahí lo primero que piensas es en los catetos y las hipotenusas porque si te pones a pensar en lo que queda...no subes. La gracia está clara, pasos cortitos (si tienes h*evos, los das largos eh, sin problema), sin asfixiarnos (risas) y mirando al suelo, más que nada porque si miras al frente te encuentras el camino y te quedas pensando...joer, sí que tiene desnivel, sí.

Maldigo las sendas de Paco, con una sonrisa, eso sí. Hay otra versión que es mec*goenlasp*tassendasdePaco, pero ésta no está confirmada. Nuevamente, corono bastante entero. ¿Dónde narices voy a petar?. Imagino que en meta, cuando venga la gente a la que le he dicho que la última subida es la primera por la que hemos bajado. Lo único que podría salvarme es que bajaran de noche y no se acordaran...si no, es posible que ésta sea mi última crónica, snif.

Me coge Juan. Último avituallamiento y nos vamos para abajo. Ahora sí, queda volver por donde subimos a primera hora sin ver un pijo. Y aquí hago la de Wiggins con Froome. Y es que noto que le freno. Troto a mi ritmo de diésel así que le digo que haga marcha, que ya hablamos en meta si eso. 

Y nada, poco más que decir -si te parece poco te lo lees otra vez y en paz ;)-. Quiero decir, que poco más que contar hasta meta. Creo que llegaré antes que cierren el control y eso lo confirmo cuando veo el reloj marcando las 9horas y siete minutos. Ole ole. Manoli, que está en todos lados, inmortaliza el momento :). Click.


Joer, es que sale hasta el cielo azul y todo.

Y a ver cómo explico esto. Y más cuando ahí están Alfonso (ojito con éste como se ponga) e Inma  y no tengo la respuesta preparada. Solo les sé contestar con un simple nusé, desde que fui a la consulta del médico del Uspostal... Solo me he plantado dos horas antes de lo que pensaba (me veía en once horas), sin ninguna molestia -que me aparecerán comiéndome los macarrones o al levantarme- y más feliz que una perdiz. Desilusión la de ver a Rabosa todo cambiado...pero con el tobillo ko.

En cuanto a la carrera, carrera perfectamente marcada, con avituallamientos para llegar a meta pesando más que en la salida, así que sí, conseguí un chollazo!!. No me queda otra que felicitar a los organizadores: en especial a Paco porque está haciendo todo lo posible para que esta carrera de montaña sea una carrera de montaña que no deje indiferente a nadie...y eso, que os la recomiendo. Ahora, eso sí, por favor, venid un poquito más entrenados ;)

Ah, este es el track y éste el perfilucho:



domingo, 18 de noviembre de 2012

32 Volta a Peu Supercara y Superlarga de Valencia


Y la cosa no empezaba demasiado bien el domingo. Tras hacer la cena de la pasta con una hamburguesa gigante del Foster's ése -para los que no lo sepan, la equivalencia de los cacharros ésos es una vaca --> una hamburguesa- el despertador sonaba a las seis. Apagarlo, ponerse los ojos en su sitio y desayunar....y concienciarse en asimilar dónde me había metido, no tuve otra cosa que hacer, en ese ratín, que ponerme a ver la bolsa del corredor del Maratón éste de Valencia al que me iba a enfrentar en unas horitas. En unas horitas la salida...y en otras horitas (montón de horitas, precisando) acabarlo.

La conclusión que saqué es que a lo único que le daré utilidad es a la bolsa. Cabe perfecta en el cubo de la basura. Los otros siete kilos de papel se irán a reciclar y el merchandising del patrocinador...pueeeeeeees...bueno, da igual, ya son las nueve y estamos prestos y dispuestos a salir.

Aquí estaría bien hablar de objetivos y tal. El primordial...llegar. El secundario, hacerlo en menos de cuatro horas. Pero con la semana tan rara de trabajo que ha habido...eso no iba a estar difícil, no. Lo siguiente. Para ello, la media debía de estar por los 5'41'' por kilómetro.

El Maratón de Valencia tiene una postal ac*j*nante. La salida se realiza en un puente muy chachi conjuntamente con una carrera de 10 kilómetros. Con lo cual, las instantáneas de una salida multitudinaria son un atractivo que se está sabiendo vender al exterior. El año pasado se hizo y éste...pues no. El guionista de La Que Se Avecina decidió introducir una mascletá justo antes del disparo de salida. Y se le pasó explicárselo a los keniatas. Así que eso, al primer petardo...pues ya estaban casi en la otra punta del puente. O casi en meta, no sé...que éstos corren mucho.  

En fin, salida nula. Diez minutos de retraso. Así que tocará tirar de Photoshop o poner la foto del año pasado, no sé. Bueno, da igual. Salimos???. Sí, pum. El ratito que tardemos en pasar el arco lo haremos andando. Ahora toca coger marcheta y recuperar no sé cuánto tiempo con el globito de las cuatro horas. Mientras tanto, Rebeca se curra un saludo desde la otra punta del puente y me rompe la concentración. Ya ves, faenón.

No hemos empezado a correr y llevamos ya este tocho???. Bueno, lo único interesante de estas carreras es cuando peto. Así que me voy a ventilar diecisiete kilómetros de un plumazo. Diecisiete kilómetros que oscilan entre los 5'25'' y los 5'34'' y que conllevan a que el globo de las 4horas...ni se vea!!!!. Para mí que no tiene claro su cometido. Una cosa es recuperar el tiempo perdido pero otra muy diferente es salir disparados, coger a los keniatas y luego bajar de golpe el ritmo. Eso sí, diremos hola mamá, hola familia, hola pequeños. También me apetecerá pegarle un chillido a Isaac. Y otro a Estela y Francis, que volvían de los afters de la zona del Carmen...

En el kilómetro diecisiete se ve el p*t* guía de las 4horas. No busques globos, que no llevan. Así que el sofoco de buscar por las largas avenidas y no ver nada...pues que me lo podía haber ahorrado. Aquí, además, empieza la parte más fea -para mi gusto- de la carrera. Avenidas anchas. Demasiado anchas. Y si esto se junta con poco entrenamiento. Demasiado poco. Pues hace un cóctel explosivo que se concluye con un..."esto se podía acabar ya".

O podía empezar a llover ya. Una tormenta a tiempo te da para darle un toque épico al asunto y para utilizarlo como excusa...iba a coger al de las cuatro horas, ya lo tenía, pero se puso a llover, solo a mí y claro...Pues nada, sol. Y más avenida. Bulevar Sur. K22 y ves que, en el otro sentido, está el 25. El ritmo, no hace falta decirlo, coquetea peligrosamente con los seis minutos kilómetro.

A ese ritmo, eso sí, las fotos que se pueden hacer son así de buenas. Click. En efecto, Isaac y Raquel -esta chica me empieza a dar miedo corriendo- aparecen de la nada y empieza el reportaje. Pondré de mi parte y trataré que ninguna foto salga movida.




En el k25 -próximo domingo, en Serra- la gente empieza a caminar -fijo que iban con el globo de las cuatro horas y los ha fundido-. Y yo quiero, yo quiero. Ellos no. Cawen. Así que hago huelga de todo y los kilómetros se acercan, de golpe, a los siete minutos!!!. Otra cosa no se me negará, pero si desconecto...desconecto. Empiezo a notar que estoy haciendo un poco el ridículo, así que volvemos a coger ritmete. Ritmete que se afianzará cuando, a la entrada del túnel...suenan unos tambores.

Pam pa pa pa pam. 

Pam pa pa pa pam.

Otra cosa no, pero criticamos los errores y aplaudimos los aciertos. El aburridísimo tramo del túnel no es tal cuando los altavoces te ponen el Played A Live de Safri Duo. Música de culto, ya veis. No es que nos pongamos a bailar...pero casi. Animar, anima un huevo. De hecho, ya no vería mal que todo el rato fuera túnel hasta meta. Sobretodo cuando, para salir del túnel...hay que subir. Ahg.

De todos modos, me animo. Bato mi récord de velocidad punta en este tramo.


Joer, casi adelanto al tío ése que se tiró desde la estratosfera, pero con rozamiento y todo. Toma ya.

Y el kilómetro sale a 4'50''...jajajajaj, me da algo. Vendo forerunner en excelente estado. Volvemos a la realidad -superficie- y posamos. Click.



Otro túnel. Otra salida de túnel -agh, ahg-. Buscamos ya el k30. Ahí, paro porque me da la gana. Y porque mi mamá me ha traído una cocacola. Y daría asco bebérmela por la nariz en marcha. Así que paro, dialogo con los pequeños. Me dicen que me afeite y que siga, que empieza Pocoyó y se lo van a perder.  Hay que ver que locuacidad han cogido desde la última vez, que solo decían papá y mamá. Interesante. El de las 4h15, aprovecha y también se embala. Estela y Francis, atónitas, se llevan las manos a la cabeza cuando ven lo mal que puedo llegar a ir.

Seguimos. El 31 está en la Alameda. El 33 en Manuel Candela. El treintaytantos en Cardenal Benlloch. Los kilómetros pasan estables entre el 6.20 y 6.45. Casi lo previsto, vamos...Seguimos con ritmete y Raquel va animando a todos los que ha fundido el globo de las cuatro horas. Menudo largo se están haciendo la pareja. No sé yo si habría parado, pero el trabajazo de apoyo moral que están haciendo no se puede pagar con dinero. Así que no lo haré. Y el fotográfico...tampoco. Click.



Hasta que llegamos al 37 y pico. Ahí empezaron y ahí se quedarán. Me dejan en bandeja los cuatro últimos para que los pelee yo solo. Egoístas. Parcialmente recuperado, sigo con el ritmete pasando a quienes se han encontrado, de golpe, con el muro. En el 39 hay un conato de pasarlo mal, con dolor de ingle incluido...pero es salir a la Alameda, tirar de glucosa, oler el 40 y ver que nadie puede parar esto.

Y, si encima, en el 41 tienes una bajada...la cosa está en aprovechar la inercia hasta meta. Tiene huevos que el kilómetro más rápido de todos sea el último. Si hasta el club de fans que estaban a la entrada casi ni les veo!!!. Llevo a la parte estricta eso de ...la segunda parte del maratón ha de ser más rápida que la primera. Extrapolado a un kilómetro. Lo entendí mal. Ays.

Al final, llegamos a meta en unas honrosas tres horas, setenta y nueve minutos y pico (un saludo a Josep1...que también estaba por ahí...sintiendo vergüenza, para qué engañarnos) y un dolor de gemelos -que empezó en el tres- que dudo que lo tendré, por lo menos, hasta el martes. 

Y ahora va el análisis de la carrerita: 

+ En el aspecto positivo es que han mejorado deficiencias respecto al año pasado: como aumentar el tiempo límite -así se eliminan situaciones bochornosas como no aparecer en la clasificación gente que se le dejó llegar a meta-, avituallamientos más consistentes -por fin llegó el isotónico para todos!!! y había algo de sólido- o la mayor cantidad de grupos de animación durante el recorrido -sigo con los pelos de punta con la música del túnel...-. 

- En el aspecto negativo...Es cara, pero es la única que se hace en Valencia y, por tanto, a la que pueden venir a verte y te obliga a pasar por el aro. El año pasado dije que no volvía...este año digo que volveré por un aliciente principalmente...ver si es posible hacer más fea la medalla y la camiseta. Tengo mis dudas.

domingo, 28 de octubre de 2012

Vuelta a los naranjos de Petrés...y alguna montañusca

Race Mountain de Petrés. Con la de palabras que tiene el castellano y tenemos que tirar del idioma de los Tam Tam Go para nombrar a la carrerita. Si, total, con que no la llamen Volta al Terme...a mí ya me vale.

Además, para hacerla más llevadera, hubo una modificación del recorrido por temas de caza y es que, por lo visto, los organizadores no querían que algunos llegáramos perdigonados a meta -manías que tienen, ya ves-, con lo que el tramo que discurría al otro lado de la autovía de Teruel se descartaba. El tramo duro, además.

Un montonazo de gente conocida y alguien de quién casi ya me había olvidado...el frío. Y es que la rasquita que hacía -culpa del viento, principalmente- me hacía sentir Walt Disney por momentos. Ufffff. A ver si salimos ya...



...aunque no sé para qué, porque dan la salida y, pese a no haber mucha gente, tardamos unos diecesiete segundos en pasar bajo el arco. Parece claro que ganar, no ganaremos. Y el podio, ni lo oleremos...bueno, igual estoy adelantando acontecimientos.

Y adelantar acontecimientos no es adelantar corredores. Que de ésos ni uno. Tras un primer kilómetro por Petrés acompañado de los pindaritos Ángel y Rafa. Bueno, vale, 800 metros y ahogado. Biennn, valeeee...eran 600. Eso, que decía que tras ese primer tramito busco cobijo a rueda de Isaac, Raquel y Luis. La cuadrilla del Veleta. Nos adentramos en los campos de naranjos.

Kilómetro 2: campo de naranjos. Kilómetro 3: campo de naranjos. Kilómetro 4: campo de naranjos. Kilómetro 5: campo de naranjos. El inglés de Muzzy que me gasto me hace asociar: Race significa carrera y Mountain...naranjos. Y en el kilómetro seis empieza la subida. Bueno, la tierra. Y es un poco ascendente. Y corrible. Y sendereamos entre pinos hasta que llegamos a la parte dura que es...asfalto. Ay Dios. Y, a punto de coronar, viene la paradoja: Race Mountain Petrés, ahí...escrito en el asfalto. Palmadita en la frente y lamento.

Tramito de bajada por senda y cogemos una pista que va por un barranco. Kilómetro 7: pista. Kilómetro 8: pista. Kilómetro 9: autovía -es lo que faltaba-. Kilómetro 10: dejamos la pista y cogemos asfalto. Isaac inmortaliza el momento. Llevamos una hora y añoro las subidas con pendiente que subes andando porque no puedes más. El ritmo naranjero me desespera por momentos. Menudo recorrido...puffffff.




Y del diez hasta el catorce nos encontraremos con los únicos cuatro kilómetros de montaña de verdad. Incluso con un tramo que te quitaba el aire. El de la respiración, que el viento seguía soplando. Pero hechos estos cuatro kilómetros vuelves a Petrés y oyes la megafonía. Y ya te hueles lo que te espera.

Kilómetro 15: naranjos. Kilómetro 16: naranjos. Kilómetro 17: naranjos. Kilómetro 18: naranjos. Y entonces se sube por donde bajamos en el seis. Aquí, el ritmo naranjero ya se ha apropiado de mi ser y subo sin correr, ni posar ni nada. Vamos, supermal. 


La sorpresa es, cuando llegas arriba, que en vez de bajar por el asfalto -por donde habíamos subido- nos bajan por una senda!!!. Y te quedas con la cara de...¿por qué no nos han subido por ahí?.

19 kilómetros y 708.000 naranjos después...meta. Y mientras estamos ahí, tirados al sol, Raquel se entera que hace podio. Ole.

El track es éste y el perfilucho, que da un poco de vergüenza para ser una carrera de montaña, éste otro



En fin, dudo mucho que me vuelvan a ver por Petrés...aunque lo mismo dije del maratón y mira.

martes, 9 de octubre de 2012

Volta al Terme de Gilet

Estoy intentando recordar cómo se empezaban las crónicas de las carreras de montaña. Generalmente, comenzaban con un madrugón. Mira, se cumple: martes 9 de octubre, 6:45, suena el despertador. El primer pensamiento sé cuál es...sigue siendo el de "¿quién c*ñ* me mandaba a mí a apuntarme a esta carrera?". Superado el trauma, desayunado y con los pies embadurnados en vaselina: recordemos, un pie está bien vaselineado -tropecientos puntos en apalabrados- cuando pruebas a ponerte el calcetín y éste sale disparado contra la pared.

También recuerdo que en el segundo párrafo, por arte de magia, aparecíamos ya en la villa en la que se iba realizar la prueba. Pues, chasquido de dedos...Benvinguts a Gilet. Palabritas con Isaac , con los nenes de Guara, con Pelechof y con Paco el Xufero. Con tanto lío, teniendo que volver al coche y lo justo de tiempo que suele llegar uno...es posible que no llegue a la salida. Sí, sería una verdadera pena.

La pena fue que me dio tiempo a llegar. Y a posar y todo. Click.  Isaac tiene a bien mostrarme una diferencia básica en las carreritas: Todo lo que empiece por Volta al Terme de...es una verdadera faena. Vamos, que es duro de narices. La conclusión que se afianzará con el paso de los kilómetros será ésa: Volta a Peu....Acieeeeeeerto; Volta al Terme...Errooooooooor!!.


8.30. Salgamos. Vale. Pum. Primer kilómetro de asfalto y de cháchara. Conviene hacer este tramo rapidito para evitar los taponcillos que se harán en la primera subida. Nos ponemos el chip y lo hacemos en 6 minutos. Pillamos todos los tapones. Y si alguno no lo pillamos...pues lo hacemos nosotros. Y es que nos damos cuenta de una cosa...aquí cuando anda la gente???. Porque tiene pinta que solo lo harán en meta para ir por la cocacola. Y con dudas lo pienso...

Las dos primeras subidas alternan tramos duros con otros de fuerte pendiente -o eso nos parece-. De hecho, la segunda ha de ser difícil...porque ahí no corre ni dios. Cuadramos los horarios y, una vez acabamos con la senda y aparecemos en la pista....llega la furgonetilla con el agua del primer avituallamiento. Para los de delante será el único punto negro de la carrera, pues el primer avituallamiento se lo encontrarían en Santo Espíritu. De todos modos, la organización pediría disculpas en meta por la incidencia.

Después de casi una hora...aparecen los tramos cómodos. El de asfalto no lo cuento, que nos pilló fríos, ejem ejem. Ligera senda descendente en la que ya empieza a notarse que hará calor. Nos basamos en que son poco más de las 9ymedia, no hay ninguna nube y estamos sudando como guarrillos. En un plis plas, aparecemos en la bajada de la Cruz de Santo Espíritu y llegamos al tramo conocido de los entrenes por la zona. Avituallamiento y a buscar el GR...

La alegría de coger el GR-10 es tal que el primer tramo empinado lo subimos corriendo. Debemos creernos que somos Alfonso o algo, no sé. Pronto se nos pasa y el resto de la subida la haremos disfrutando de ver todo lo que queda. Ufff, ufff. El consuelo que queda es que podría ser más duro. El consuelo real es que, al girar a la izquierda, empieza una bajada que nos llevará a otro avituallamiento.

Otro traguito de agua y seguimos. Ahora la senda es un subebaja que nos llevará a la subida seria de Penyes de Guaita. La subida es seria, la forma por la que vamos en la senda...pues no. Click. Foto.


Y la subidita de marras es el kilómetro 12 o 13 o 14. No sé. O 12, 13 y 14. Isaac empieza a notar los 105 kilómetros que se metió el otro día para ir de Fondeguilla a Javalambre. O igual nota el cambio de temperatura...y eso que entonces solo le cayó agua durante una parte de la carrera. Sí, bueno, los 50 primeros kilómetros...pero no dejan de ser una parte. Después de esta parte de promoción del muchacho  (buen corredor y mejor fotógrafo) toca mi parte de victimismo. Que llevo un rato de crónica y casi no me he quejado. Lo resumo, yo soy un saco de agujetas desde ayer lunes. 

¿A dónde quiero llegar?...pues primero a Gilet, está claro, pero después quiero haceros entender que es normal que la subida ésta la hiciéramos...pues menos a cuatro patas, de todas las maneras. Lamentables todas ellas. Y menos mal que subimos por el antiguo GR, el de la sombra...que si no, hay posibilidades que aún estuviéramos allí.

Estamos ya -reventados- en las Peñas de Guaita. Y las ganas de correr aparecen y desaparecen (las más) por momentos. Un avituallamiento más y a buscar los últimos cuatro kilómetros que empiezan con una senda que tira pa'bajo. Y luego tira pa'rriba. Y luego vuelve a tirar pa'bajo. Y entonces una voz femenina dice mi nombre..."jose, qué haces aquí???"...y yo, tras girarme y ver que realmente era a mí y no fruto de mi imaginación calentur...uy, perdón, iba a decir "pues mira, aquí, en una carrerita"...pero el misil de Guara pasó con tal velocidad que solo me dio tiempo a decir "pues...".

Y es que creo que Inma pasa demasiado tiempo con Alfonso. Se le pega todo lo malo. Qué necesidad tiene de pasar a dos pobres lisiadicos levantando esa cantidad de polvo que casi no nos dejaba ni ver, cuando puede unirse a su trote cochinero-lamentable e incorporarse a la tertulia que llevaban. Pues eso, que parece que mucha porque mientras pensamos eso, afrontamos la última subida de unos 300 metros en la que le dio tiempo a sacarnos 400.

Y a falta de poco más de un kilómetro, nos lanzamos a muerte a por ella. En efecto, nos sacó más ventaja todavía. Ays.

Ah, pero eso, que la crónica es nuestra. Así que, tras 3horas y once minutos llegamos a meta comprobando lo que temíamos...que ahí era el único sitio en el que la gente andaba.

Éste es el track y éste el perfilucho de una carrera bastante recomendable...si le quitan cuatro o cinco o cien graditos.